La eventual aplicación de un impuesto de 35% a las importaciones de automóviles traería sanciones para Estados Unidos por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC) e, incluso, una recesión global que iría mucho más allá de la relación bilateral, indica un análisis del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques (CEIGB), recogido por el periódico mexicano La Prensa.

La investigación del CEIGB también plantea cómo se verá afectado el país por las amenazas y presiones de Donald Trump, al pretender establecer medidas para mantener esta industria en territorio estadounidense y evitar el establecimiento de empresas en otros países, incluyendo a México. En consecuencia, Ford ya ha cancelado la construcción de una planta en San Luis Potosí, mientras que General Motors también ha anunciado el traslado de la producción de ejes de sus camionetas pick up de México a territorio estadounidense.

Otros constructores, como BMW, han hecho frente a las presiones y aseguran que no desistirán de sus planes de construcción en México, lo que ha ocasionado que Trump amenace con implementar un impuesto del 35% a las importaciones provenientes de Mexico. De acuerdo al análisis del Centro, los fabricantes mexicanos tendrían incentivos para ceder a la presión si los costes de producir en México se emparejan con los de Estados Unidos.

La industria del automóvil en México tiene tres alternativas, que no son excluyentes entre sí: incrementar su competitividad, diversificar los destinos de sus exportaciones (ya que las importaciones están considerablemente diversificadas) y vincular la producción nacional con el mercado interno. En el documento también se señala que la industria mexicana del automóvil representa el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) y el 18% del PIB manufacturero, da alrededor de 900.000 empleos directos y representa el 27% de las exportaciones totales mexicanas.

Este escenario ha sido posible gracias a la competitividad, menores costes de producción y ubicación geográfica, así como las cadenas de valor creadas, hace 23 de años, por la entrada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Antes de la entrada en vigor del TLCAN, en 1994, México producía un millón de vehículos anuales, cifra que se había triplicado en 2015, lo que convirtió al país en el séptimo productor y cuarto exportador a nivel mundial, sólo por detrás de Corea del Sur, Japón y Alemania.