La experiencia es un grado. Dicen. Pero en esto de la reparación del automóvil no hay grados que valgan. O te pones al día, cada día, o estás perdido. La única experiencia que cuenta es la que sirve para reparar el vehículo, sea cuál sea el modelo y su antigüedad, que precisamente ahora tienes entre manos.

La que termina con un cliente contento. Y eso, amigos, no se conjuga en pasado, se va construyendo cada día. Es fruto del saber hacer acumulado, de la formación continua y de la asistencia técnica de empresas especializadas.

Carsmarobe nos lo cuenta en el número 238 de nuestra revista Talleres en Comunicación.