Desde el Grupo Serca indican que los talleres innovadores deben ser conscientes del uso generalizado de nuevas tecnologías e ir incorporándolas a sus rutinas. “No significa que cambiemos la percepción ni el rumbo del servicio que ofrecemos, que en todo momento se debe centrar en mimar la atención y el vehículo de nuestros clientes, pero sí tener la posibilidad de incorporar los avances que mejoren la experiencia del usuario de nuestros taller”.

Realidad aumentada

En primer lugar, la realidad aumentada es un tipo de tecnología audiovisual relativamente reciente, que se está incorporando poco a poco en otros ámbitos como una forma de ofrecer y presentar, en tiempo real, información detallada sobre lo que se enfoca mediante dispositivos especiales (gafas inteligente, tablets,...), o mediante el objetivo del móvil gracias a una aplicación descargable por el propio cliente.

En el ámbito del taller mecánico, existen ya desarrollados softwares y medios para que se pueda incorporar al entorno de un taller, de forma que el cliente pueda obtener una mayor información sobre cómo y por qué se efectúa la reparación, ayudando a que tenga una mejor comprensión de todo lo que la involucra (plazos, piezas a recambiar, etc.), ya que puede verlo simulado directamente.

Un ejemplo de ello es el software que viene desarrollando la marca BMW, que, a modo de tutorial, guía a través de unas gafas de realidad aumentada, dando indicaciones detalladas sobre cómo sustituir una pieza o reparar una avería. No obstante, Serca señala que “cualquier tecnología sólo es útil realmente si se pone al servicio de manos expertas, más si hablamos de cuestiones mecánicas donde un descuido o una incorrecta manipulación conllevan averías mayores”.

Atención especializada en mecatrónica

La incorporación de elementos tecnológicos requieren una atención especializada en electrónica que permita asesorar y guiar al cliente en qué componentes pueden resultarles más cómodos, y también cuáles de ellos puede traerles más inconvenientes que mejoras (un alto consumo, un constante mantenimiento, etc.)

Así, de entrada, el cliente puede valorar esta instalación de elementos electrónicos como un servicio más que sumar al amplio catálogo de productos y ventajas que se ofrece en un taller: desde un completo GPS integrado en el salpicadero, hasta sensores de aparcado, por ejemplo.

Gestión de citas y contactos por Internet

“Actualmente, no contar con la informática como aliada a la hora de gestionar un taller, significa no tener control ni poder atender adecuadamente a todos nuestros clientes”, aseguran desde Serca, que incide en que los programas de gestión diseñados para atender un taller mecánico “ofrecen, no sólo organizar el día a día para que no se produzcan retrasos ni gestiones a destiempo, sino poder ofrecer al cliente que decida cómo, dónde y cuándo dejar en manos de profesionales su vehículo”.