¿Cómo se refinan lubricantes y aceites para obtener sus propiedades finales? Desde Total explican que los distintos grados a los que se destila el petróleo crudo son los que van a definir esas propiedades que finalmente presentará cada aceite. Estas se agrupan en los llamados aceites de base de los grupos I, II, III, IV y V.

Fue el American Petroleum Institute (API) el que se encargó, en la década de 1990, de clasificar todos los aceites base en función de esos cinco números. Los tres primeros se referían a bases provenientes del petróleo y los dos restantes, a bases sintéticas, que no provienen directamente del petróleo.

Así, los grupos I, II y III abarcan todas las llamadas bases minerales, eso sí, con una severidad cada vez mayor del proceso de refinado. En el caso de las bases del grupo I, se crean mediante la tecnología de extracción con disolvente o refinado con disolvente. Se trata de una tecnología que se ha empleado desde el primer momento en que se decidió refinar una base mineral. Su objetivo es extraer los componentes indeseables, como es el caso de los llamados aromáticos.

En el caso de las del grupo II, éstas se producen utilizando hidrógeno en un proceso que se llama hidrogenación o hidrotratamiento. Además, se extraen los componentes que no se desean como en el grupo I; es más eficaz que el primer proceso a la hora de convertirlos en estructuras más estables. En cuanto a las del grupo III, también se obtienen mediante este proceso, sólo que la hidrogenación se combina con altas temperaturas y presiones, por lo que su eficacia es todavía mayor a la hora de obtener estructuras lineales más atractivas para el fabricante.

Estas diferencias en la fabricación suponen que, al comparar las propiedades entre los distintos grupos, se observan mayores beneficios en las bases más refinadas, como estabilidad a la oxidación, estabilidad térmica, mejor índice de viscosidad, mejor punto de fluidez y temperaturas de funcionamiento más altas.

Por su parte, el grupo IV está dedicado a un sólo tipo de sintético llamado polialfaolefina (PAO) y es el más utilizado. Las PAO se generan sintéticamente con un proceso de polimerización que emplea gas etileno. Como resultado se obtiene una estructura muy parecida a los aceites minerales del grupo III.

En concreto, las PAO tienen ventajas sobre los aceites minerales como un índice de viscosidad más elevado, un excelente desempeño a baja y alta temperatura, una estabilidad de oxidación superior y menor volatilidad. Eso sí, estos lubricantes sintéticos pueden tener deficiencias en solubilidad, lubricidad, retracción del sellado y resistencia de la película. Al igual que en el caso de las bases minerales del grupo III, los PAO son muy utilizados en aplicaciones de lubricación y se suelen escoger cuando se esperan temperaturas extremadamente elevadas.

El resto de bases sintéticas se incluyen en el grupo V. Algunas de las bases más comunes en este grupo son los ésteres, poliolesters, polialquilenglicoles (PAG), esteres de fosfato y siliconas. Normalmente son utilizadas en casos especiales de lubricación, especialmente en industria.

En cuanto a los aceites semisintéticos, son una mezcla de base mineral y sintética para obtener unas propiedades máximas para el lubricante final, con un buen precio. Otro detalle importante sobre las bases sintéticas es que sus moléculas son mucho más estables, químicamente hablando, lo que les permite resistir mucho mejor las condiciones más severas de uso, como las altas temperaturas, elevadas presiones u oxidación, entre otras. Por eso se han alargado tanto los cambios de lubricantes en los últimos tiempos, por la presencia de las bases sintéticas.