Mucho se ha hablado del coche autónomo, sus implicaciones en la circulación, los cambios que traerá para el sector del automóvil y los aspectos negativos del uso de la tecnología sin la intervención humana. Pues bien, ya se ha producido el primer atropello mortal de un coche sin conductor. Ya se habían registrado accidentes de vehículos de este tipo, de Google y de Tesla, con ocupantes del vehículo como víctimas, pero nunca se habían producido atropellos. Hasta que el domingo pasado, un vehículo Uber que operaba en la localidad estadounidense de Tempe, Arizona.

Era de noche y un coche autónomo Uber que estaba prestando su servicio en la ciudad de Tempe atropelló a un peatón que cruzaba la carretera entre la Avenida Mill y Curry Road. El vehículo Uber se dirigió hacia el norte justo cuando una mujer cruzaba la carretera por fuera del paso de peatones. Los sensores del coche no reaccionaron a tiempo y atropellaron a la víctima, Elaine Herzberg, de 49 años, que murió de sus heridas en el hospital.

Según la policía de Tempe, el coche de Uber estaba en modo autónomo, pero detrás del volante se encontraba la conductora Rafaela Vasquez, de 44 años, que circulaba sin pasajeros. De momento las claves de lo sucedido no han trascendido aún, ya que hay en marcha una investigación por parte de la Oficina del Fiscal del Condado. La NTSB americana (Comisión de Seguridad del Transporte Nacional) enviará a sus propios investigadores a Tempe para ver lo que ha ocurrido, y dirimir si debe plantear algún tipo de demanda o sanción contra Uber, que elleva operando con sus vehículos sin conductor en Tempe desde febrero de 2017.

Uber ha mostrado sus condolencias en las redes sociales y está colaborando con las autoridades para esclarecer lo sucedido. La compañía opera una flota de coches Volvo autónomos en las ciudades de Phoenix, Pittsburgh, San Francisco y Toronto, y ha suspendido las operaciones de estos vehículos en el acto.