En 1883, Henri Tudor desarrolló la primera batería de plomo-ácido que permitía acumular energía. Su invento llegó a España en 1897, con la constitución de la Sociedad Española del Acumulador Tudor.

En 1901, la Tudor española estaba fabricando baterías transportables para coches eléctricos, aunque de forma limitada, dada la entonces y ahora lenta proliferación de estos vehículos.

En el número 251 de nuestra revista Talleres en Comunicación dedicamos un reportaje a contar la historia de Tudor en España. Aquí puedes leerla.