Aunque los carburantes actuales estén bien aditivados, no debemos olvidar que contienen toda una serie de sustancias que pueden eliminarse, pero otras que no. Para minimizar los efectos residuales de dichas sustancias, desde Iada cuentan con una amplia gama de aditivos. ¿Para qué sirve cada uno de los aditivos?

  • iada1Aditivos para el combustible. El combustible diésel es más sensible al efecto del medio ambiente que la gasolina. A bajas temperaturas se vuelve más denso y pierde sus propiedades de funcionamiento. Además, la vida útil del motor y del equipo de inyección de combustible en los vehículos diésel depende en gran medida de la calidad del combustible utilizado. Los aditivos de limpieza, mantenimiento y protección del sistema de los motores de combustión diésel mejoran la lubricidad para prevenir el desgaste de la bomba de combustible y las piezas del sistema, mejoran el índice de cetano disminuyendo el retardo de la ignición, lo que beneficia el arranque y disminuye el ruido del motor, protegen contra la corrosión a todos los elementos del sistema, reducen los humos. Reducción de emisiones contaminantes, ruido y ahorro del consumo de gasoil y aumentan la eficacia del motor, cuentan con aditivos antiespumantes para evitar la formación de espuma durante el llenado del depósito y previenen la formación de emulsiones estables de agua.
    Por su parte, los aditivos de la gasolina multifuncionales contienen detergentes, para mantener limpia la cámara de combustión y los sistemas de inyección, anticorrosivos que ayudan a proteger los elementos metálicos y modificadores de fricción, que hacen que no se pierda ni la más mínima energía por fricción entre los elementos metálicos del sistema de combustión.
     
  • Aditivos para el aceite motor. Los aditivos para el aceite de motor son aptos para vehículos de gasolina o diésel. Ayudan a restablecer las características del aceite (no debe considerarse que el aceite recupere al 100% sus propiedades); mejoran la viscosidad del aceite; aumentan la compresión del motor y por tanto la potencia del mismo; reducen el desgaste y el ruido del motor y ayudan a reducir el consumo de aceite.
     
  • Aditivos para el sistema de refrigeración. La primera precaución es utilizar un líquido de refrigeración de calidad. Existen anticongelantes en el mercado de muy mala calidad que pueden dañar gravemente al sistema. Tapafugas. Producto de uso directo. No repara, sólo sella. Debemos acudir al taller para reparar la fuga. Previene y reduce la perdida de anticongelante del sistema; ayuda a mantener una correcta refrigeración del motor alargando su vida. Adecuado para todos los sistemas de refrigeración de alto rendimiento; no bloquea ni obstruye los conductos del sistema de refrigeración; no daña los metales, manguitos y juntas del circuito de refrigeración; es un producto no corrosivo ni espumante y no hace falta vaciar el sistema antes de la adición del producto a no ser que el sistema esté sucio o con corrosión.
    Siempre que el sistema haya tenido corrosión o contaminación, o como medida preventiva, se recomienda el uso de un limpiador del sistema antes de rellenar el líquido de refrigeración. Para tener en buen del estado los sistemas de refrigeración, es preciso efectuar un lavado a fondo de forma regular. La suciedad que accede al sistema de refrigeración reduce el rendimiento y puede producir el fallo prematuro de sus componentes, generando averías con alto coste de reparación. Usar siempre un refrigerante de calidad.
     
  • Aditivos de mantenimiento
    ITV diésel y gasolina.
    La edad media del parque móvil español es de más de 10 años. Estos coches emiten altos niveles de emisiones contaminantes, por lo que debemos utilizar reductores de humos, que mantienen limpio el sistema de combustión evitando la formación de depósitos en los inyectores y por tanto alargando su vida. Al tener limpios los conductos de los inyectores, se mantiene un correcto pulverizado del combustible logrando una mejora de la combustión y ahorro en el consumo, traduciéndose en la reducción de las emisiones contaminantes y por tanto a la minimización de humos.
    Limpiador DPF. Actualmente son muchos los vehículos que llevan filtro de partículas (DPF o FAP). Este elemento se suele ensuciar fácilmente por no utilizar el aceite correcto, de bajo contenido en cenizas, o por no llegar a la quemar las partículas de hollín debido a los ciclos de conducción que hacemos habitualmente. El aditivo limpiador del filtro de partículas es un aditivo órgano-metálico para el gasoil que actúa como catalizador en la regeneración del filtro de partículas diésel. Es un aditivo de uso directo que se añada al gasoil sin necesidad de desmontar componentes. Alarga la vida del DP gracias a que el aditivo químicamente es capaz de quemar las partículas de hollín retenidas por el DPF y optimiza su combustión, proceso conocido como regeneración del filtro.
    Limpiador EGR. El limpiador EGR es un producto altamente efectivo para la limpieza del sistema de recirculación de los gases de escape, la admisión y el sistema de combustión. La carbonilla se disuelve fácilmente de manera rápida y con el menor esfuerzo. La válvula EGR regula la recirculación de los gases de escape para reducir las temperaturas de combustión o explosión dentro del motor y así bajar las emisiones de los gases de escape nocivos para el medio ambiente. Aunque es posible que la válvula EGR, con pocos kilómetros esté sucia, su limpieza es aconsejable a partir de 100.000 kms, y antes si se perciben problemas.
     
  • Lubricantes de última generación. Los motores modernos precisan de una nueva generación de lubricantes capaces de asegurar la protección, la limpieza y el mantenimiento, intacto, de las cualidades del motor y del propio lubricante. Necesitamos lubricantes de alto rendimiento y bajo consumo, con aditivación, antidesgaste, detergentes que contribuyan a una mejor limpieza, menor desgaste del motor y que además permitan minimizar la degradación del aceite; aceites long-life. Todo ello nos ayuda a reducir la oxidación y mantener los motores en perfectas condiciones durante más tiempo y a la vez reducir las emisiones y ayudar a disminuir la presencia de contaminantes. Las nuevas normativas, cada vez más restrictivas y enfocadas a la reducción de emisiones obligan a ampliar la gama de aceites y con viscosidades cada vez más bajas (5w30, 0w30, 0w20, 0w16, ACEA C1, C2, C3, C4, C5, API CK-4) sin dejar de lado las normativas propias cada constructor.