Las principales funciones del líquido refrigerante -o anticongelante- son las de proteger el motor de la congelación y de la corrosión, así como evitar cavitaciones o espumas. El sistema de refrigeración de un vehículo es muy sofisticado y no solo debe limitar la temperatura máxima del motor para evitar daños al mismo, sino también mantener la temperatura óptima de funcionamiento que, dependiendo del diseño del motor, se encuentra en el rango de 80º a 100°C. De su buen funcionamiento depende, en buena medida, el rendimiento térmico del motor.

¿Qué papel juega el color en un líquido refrigerante? El color del anticongelante o refrigerante no indica unas cualidades determinadas, ni influye en sus propiedades o rendimiento. Simplemente, permite identificar rápidamente el líquido si existiese una fuga y, por supuesto, la reparación inmediata para evitar daños en el motor. Por otro lado, debemos recordar que las fugas de cualquier líquido pueden suponer una falta grave en la ITV y las consecuencias que esto conlleva.

Desde Dislomar aconsejan cambiar el líquido anticongelante cada dos años porque algunas propiedades se deterioran como, por ejemplo, la anticorrosiva y, en general, las de protección. Aunque el líquido nos siga protegiendo, tanto de las bajas como las altas temperaturas, si no se hacen estos cambios podemos comprometer algunas piezas del sistema de refrigeración, dañando internamente componentes como el radiador, la bomba, etc.

Dislomar se identifica con las 12 Causas de Aser porque nuestros fabricados cumplen todas las normas medioambientales, tanto en los artículos fabricados como durante el proceso de fabricación”, explican desde la compañía.