El Plan PIVE moverá el mercado de la automoción en nuestro país generando una demanda añadida de hasta 50.000 unidades hasta final de año, según estimaciones de la consultora MSI para la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto). En concreto, según esos mismos cálculos, los compradores que no tenían pensado cambiar de vehículo, pero que lo harán impulsados por el incentivo de 2.000 euros previsto en el Plan, serían 40.000, llegando hasta los 50.000 vehículos, si su difusión e impacto es el que espera el sector.

Este impulso de la demanda tendrá consecuencias muy positivas sobre las redes de concesionarios, que sin duda están siendo los más golpeados por la crisis que afecta a la automoción. Según la patronal de los concesionarios, la consecuencia directa es que en el último trimestre del año las pymes concesionarias dejarán de destruir empleo, sobre todo cualificado. En los dos últimos años el ajuste en los puestos de trabajo ha afectado a más de 50.000 personas.
"El Plan PIVE nos va a dar aire y llega justo a tiempo, especialmente para los concesionarios de algunas marcas, que lo estaban pasando realmente mal y que se encontraban al límite. Se puede dar la vuelta a la situación, esperamos que sea el inicio de un cambio que se alargue en el tiempo y que arrastre a otros sectores", ha dicho el presidente de Faconauto, Antonio Romero-Haupold.
Faconauto ha insistido hoy en que, de aquí a final de año, los compradores se encontrarán en los concesionarios las mejores condiciones de la historia para cambiar su vehículo. Así, ha indicado que la inversión es la menor nunca vista, a cambio de la cual, además se puede adquirir modelos muy equipados.
"La lógica nos dice que este momento no se va a repetir nunca más. Por un lado, porque el esfuerzo promocional que estamos haciendo marcas y concesionarios es el más alto de la historia, y por otro porque parece que no habrá una partida presupuestaria después para dar continuidad al Plan de incentivos aprobado por el Gobierno", ha dicho Antonio Romero-Haupold.