En todo el mundo, la gente se desplaza cada vez más de las zonas rurales a las ciudades. Para 2050, habrá más de seis mil millones de personas viviendo en las grandes urbes, el doble que ahora. Durante el mismo período, el volumen de tráfico urbano se triplicará, entre otras cosas, debido a que el continuo auge del comercio online, provocará un mayor crecimiento del tráfico ocasionado por los envíos. Una población más densa y un mayor tráfico significan un deterioro de la calidad del aire.

En todo el mundo, desde París hasta Shanghái, las grandes ciudades se enfrentan a un gran reto: proporcionar movilidad a las personas y a las mercancías, mejorando al mismo tiempo, la calidad del aire que respiramos. No es una tarea fácil: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 90% de la población mundial, vive actualmente en zonas donde la calidad del aire es deficiente. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estima que el impacto económico de la contaminación del aire es de alrededor de 5 billones de dólares en todo el mundo.

Por ello, Bosch está trabajando tanto por fuera como por dentro del capó del motor, para que la movilidad sea lo más libre de emisiones posible. Además, como empleador, la empresa también está asumiendo la responsabilidad de mejorar la calidad del aire en todo el mundo. Para recopilar más datos sobre los contaminantes atmosféricos en los diferentes lugares de las áreas urbanas, Bosch ha desarrollado un sistema de medición de contaminación. Instalada en una carcasa compacta, esta tecnología se está probando actualmente, en el área metropolitana de Stuttgart, París y Marsella. Su objetivo es proporcionar datos fiables sobre la calidad del aire que pueden utilizarse, por ejemplo, para trazar un mapa de la calidad del aire a tiempo real en una ciudad, como base para una gestión del tráfico más eficiente.

Bosch está utilizando sus conocimientos técnicos y considerables recursos financieros para preparar a los coches para el futuro. Se trata de una doble estrategia: avanzar en el desarrollo de la electromovilidad y conseguir nuevas mejoras en el motor de combustión interna. El objetivo es diseñar un motor de combustión interna que no contribuya a la contaminación atmosférica en nuestras ciudades.

Con el desarrollo de nuevas tecnologías para vehículos diésel, Bosch ha dado un gran paso en esta dirección. Esta tecnología, que se está implantando sucesivamente en los vehículos en producción, reducirá la emisión de óxidos de nitrógeno muy por debajo de los límites futuros. En otras palabras, las emisiones de óxido de nitrógeno de los nuevos vehículos diésel ya no serán relevantes. Gracias a la introducción del filtro de partículas, este sistema también se aplica a las emisiones de partículas de los vehículos diésel desde hace bastante tiempo.

Bosch también persigue este mismo objetivo para los motores de gasolina, avanzando a buen ritmo. Las modificaciones en los motores y el tratamiento eficiente de los gases de escape pueden reducir las emisiones de partículas aproximadamente, a un 70% más bajo que el estándar Euro-6d-temp. En Europa, Bosch ya no realiza ningún trabajo de desarrollo para motores de gasolina que no estén equipados con un filtro de partículas.

Al mismo tiempo, la empresa también busca minimizar las emisiones de partículas producidas por los sistemas de frenado. Entre estos avances, se encuentra el iDisc, que genera tan sólo el diez por ciento del polvo de frenado producido por un disco de freno convencional, y el sistema de frenado regenerativo, que puede reducir el polvo de frenado en más del 95 por ciento en los vehículos eléctricos.

Las actividades de Bosch para mejorar la calidad del aire van más allá del capó del motor. En la actualidad, Bosch mantiene conversaciones con más de 100 municipios y regiones de toda Europa. El objetivo es mejorar la calidad del aire. En base a los patrones de aceleración y frenado de los vehículos individuales, Bosch puede extrapolar de forma fiable el comportamiento de la flota total de vehículos en la carretera y, por tanto, el total de las emisiones actuales. Sobre esta base, Bosch asesora a las ciudades en materia de planificación y gestión del tráfico.