Científicos de Fraunhofer están desarrollando nuevas baterías para proporcionar más potencia a los vehículos eléctricos. Las pruebas iniciales en el laboratorio han sido positivos y, a medio plazo, los socios del proyecto intentarán lograr una autonomía de 1.000 kilómetros para este tipo de vehículos.

Dependiendo del modelo, los coches eléctricos están equipados con cientos de miles de celdas de batería por separado. Cada una está rodeada por una carcasa conectada con el coche a través de terminales y cables, controlado mediante sensores. La carcasa y el contacto ocupan más de 50% del espacio, de forma que el diseño cada vez más complejo resta espacio a las células. Otro problema adicional es que las resistencias eléctricas, que reducen la potencia, se generan en las conexiones de las células a pequeña escala.

Bajo la marca EMBATT, el Instituto Fraunhofer de Tecnologías y Sistemas de cerámica IKTS y sus socios han transferido el principio bipolar conocido a partir de células de combustible a la batería de litio. En este enfoque, las células individuales de la batería no se encadenan por separado de lado a lado en pequeñas secciones; en su lugar, se apilan directamente una encima de otra a través de un área más grande. A través de la conexión directa de las células en la pila, la corriente fluye a lo largo de toda la superficie de la batería, reduciendo así la resistencia eléctrica. Los electrodos de la batería están diseñados para liberar y absorber energía muy rápidamente.

Según Mareike Wolter, responsable de proyecto de Fraunhofer IKTS, “utilizamos nuestra experiencia en tecnologías de cerámica para diseñar los electrodos de tal manera que necesitan tan poco espacio como sea posible, ahorran una gran cantidad de energía, son fáciles de fabricar y tienen una larga vida”.

(Foto: Fraunhofer IKTS).