Uno de los grandes quebraderos de cabeza de los fabricantes de vehículos eléctricos son las baterías, pues una de las exigencias del sector reside en aumentar su potencia y duración, así como reducir el tiempo de carga. Este problema está a punto de llegar a su fin.

 

Graphenano, compañía española productora de grafeno a escala industrial, se ha unido a la Universidad de Córdoba para conseguir las primeras baterías de polímero de grafeno.
Así, la empresa Grabat Energy será la encargada de la fabricación de las celdas, que ya se han probado en Córdoba, a partir del próximo año. Dos de las cuatro grandes firmas de automoción alemanas (todavía no pueden revelar nombres) empezarán este mes a probar las baterías con sus coches eléctricos.

El grafeno, descubierto en 2004 por los doctores Andre Geim y Konstantin Novoselov en la Universidad de Manchester, presenta unas propiedades incréibles. Es fino, superconductor, transparente y fuerte. Aunque lleva años prometiendo revolucionar el ámbito de las baterías, resultaba muy difícil incorporarlo a la producción masiva.

Sin embargo, en 2012 la empresa Graphenano, en Alicante, se convirtió en el primer fabricante mundial de grafeno a escala industrial. A partir de ahí su principal esfuerzo se ha centrado en acelerar las aplicaciones reales del llamado 'material de dios'. La última viene en forma de batería.

La nueva tecnología desarrollada incorpora polímero de grafeno en su composición. Las ventajas se traducen en densidad energética, duración, rapidez de carga, peso y precio. "Va a suponer un gran salto hacía adelante para industrias como la aeronáutica, la automoción, la computación o el suministro de energía, mejorando la eficiencia y ofreciendo posibilidades que, hasta ahora, tan solo podían ser imaginadas", afirma el vicepresidente de Graphenano, José Antonio Martínez.