La pequeña start-up Zee.Aero se estableció hace tres años cerca de la sede de Google, en California, y pronto se hizo famosa cuando se filtró que estaba trabajando en aviones totalmente eléctricos, capaces de despegar y aterrizar verticalmente.

El sueño de Larry Page, uno de los fundadores del gigante Google, es realizar el primer coche volador. “Como Jeff Bezos y Elon Musk, Larry Page está aprovechando su fortuna para lograr el sueño de su infancia”, dicen desde Bloomberg.

Zee.Aero no pertenece a Google ni a su matriz Alphabet. Page fundó esta empresa en 2010 y desde entonces ha invertido en la firma unos 100 millones de dólares (alrededor de 85 millones de euros).

Sin duda, el coche volador fue objeto de deseo de ingenieros y millonarios durante décadas, pese a que todos los proyectos fracasaron inexorablemente. Los avances tecnológicos, sin embargo, han alimentado este sueño.

En la actualidad una docena de empresas de todo el mundo (grandes firmas aeronáuticas y pequeñas firmas emergentes) trabajan para elaborar prototipos de pequeñas aeronaves.

“Durante los últimos cinco años se han producido tremendos avances tecnológicos y lo que se puede lograr en los próximos cinco o diez años va a ser increíble”, explica Mark Moore, ingeniero aeronáutico.

Uno de los problema que tenían los vehículos voladores era el peso de los motores y la combustión. Los avances tecnológicos permiten fabricar prototipos más ligeros y seguros, lo que podría abrir el camino a proyectos innovadores, señaló Moore. Con la propulsión eléctrica, además, se reducen los costes de fabricación.