Los motores de gasolina, incluso los más avanzados, derrochan cerca de una quinta parte de su combustible, especialmente a altas velocidades del motor, ya que parte de la gasolina se utiliza para la refrigeración en vez de para la propulsión. Pero la nueva inyección adicional de agua de Bosch hace que, sobre todo cuando se acelera bruscamente o circulando por autovías, sea posible reducir el consumo de combustible hasta en un 13%.

El ahorro de combustible que ofrece esta tecnología de Bosch se pone especialmente de relieve en los motores “downsized” de tres y cuatro cilindros; es decir, en el tipo de motores que se encuentran bajo el capó de cualquier automóvil de tamaño mediano.

Pero no es sólo en el ámbito del ahorro de combustible donde la innovación de Bosch tiene sentido, sino que también puede “ofrecer un plus de potencia a cualquier motor turboalimentado”, asegura Stefan Seiberth, presidente de la división Gasoline Systems de Bosch. Unos ángulos de encendido más tempranos significan que el motor está funcionando de forma más eficiente. Sobre esta base, los ingenieros pueden proporcionar una energía adicional fuera del motor, incluso en los potentes coches deportivos.

La base de esta tecnología del motor está fundamentada en que un motor nunca debería sobrecalentarse. Para evitar que ocurra, se inyecta combustible adicional en casi todos los motores de gasolina que circulan hoy por las carreteras, que se evapora, refrigerando partes del bloque motor. Con la inyección de agua, los ingenieros de Bosch han llevado al límite este principio físico: justo antes de que el combustible se inflame, una fina película de agua es inyectada en el colector de admisión. El elevado calor producido durante el proceso de vaporización del agua significa que se ha producido una refrigeración eficaz.

Esta es también la razón, según Bosch, “por la que sólo es necesario un pequeño volumen adicional de agua: por cada cien kilómetros recorridos, sólo son necesarios unos pocos decilitros; es decir, el depósito compacto de agua destilada que suministra este sistema de inyección sólo tendría que ser rellenado, a lo sumo, tras algunos miles de kilómetros”.

“En el caso de que el depósito funcionara en vacío, sin agua, el motor seguiría funcionando sin problemas”, aseguran desde la compañía alemana, “aunque perderíamos las ventajas asociadas a la inyección de agua, de un par más elevado y un menor consumo”.