Lizartronics, a través de su blog, recalca lo difícil que es precisar una cifra para la ganancia de potencia o par con una reprogramación, pues varía mucho de cada coche, del tipo de motor...

 

En general, insisten, una reprogramación óptima no debe buscar más allá de un 25% de potencia en un motor turboalimentado (siempre bajo seguridad de no perjudicar ningún elemento mecánico).

En vehículos atmosféricos la ganancia suele ser baja (un 8-10 %), excepto en casos de motores restringidos por el fabricante (Mini one, algunos Peugeot...).
En los motores turbo se pueden conseguir ganancias de potencia de hasta un 40 % con facilidad.

En cuanto al par (empuje o fuerza), las cifras pueden ser mayores proporcionando una conducción más agradable, en marchas más largas con cierto ahorro de combustible. También se mejora la "salida" del coche en rotondas y adelantamientos.

Básico es que con la reprogramación no se añada ningún elemento al motor, y se pueda controlar y actuar sobre muchos más parámetros que con un chip de potencia. Digamos que ofrece más posibilidades, mientras que el chip tiene la ventaja de que siendo un poco "manitas", puede instalarlo uno mismo.