Los vehículos eléctricos pueden no reducir los niveles de emisiones tanto como se esperaba, debido a su peso relativamente alto, un 24% más de media que uno convencional, informan en un interesante artículo Victor Timmers y Peter Achten.

Por lo tanto, el aumento de la popularidad de los vehículos eléctricos no tendrá un gran efecto por sus niveles de emisiones.

Estas proporciones, además, seguirán aumentando a medida que los estándares de escape mejoran y aumente el peso del vehículo.

Como consecuencia, concluyen los expertos, la política futura debe centrarse en el establecimiento de normas para las emisiones y no fomentar la reducción de peso de todos los vehículos.