Indra lidera uno de los primeros proyectos que van a probar la conducción autónoma en las carreteras europeas a lo largo de 2017 y 2018, en concreto en las áreas metropolitanas de Lisboa, Madrid y París, las tres ciudades más grandes del llamado Corredor Atlántico, formado por vías consideradas prioritarias para el desarrollo de la infraestructura de transporte europea.

La Dirección General de Tráfico (DGT), la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), la Autoridad Nacional de Segurança Rodoviária (ANSR), la Universidad de Coimbra (UC), el Instituto Pedro Nunes (IPN) e Inventeurs du Monde Numérique (Inria) completan el consorcio del proyecto Autocits, que cuenta con un presupuesto de 2,6 millones de euros y financiación del programa europeo CEF (Conecting Europe Facility).

Autocits pretende facilitar la circulación de los vehículos autónomos en los nodos urbanos mediante el desarrollo de los servicios inteligentes de transporte basados en sistemas cooperativos (C-ITS), que permiten la comunicación y el intercambio seguro de datos entre vehículos, usuarios e infraestructura, utilizando el estándar de comunicaciones europeo ITS-G5.

El proyecto aborda los vínculos entre esa conectividad y la automatización, centrándose especialmente en la seguridad vial y en los cambios necesarios en la infraestructura y en los centros de control de tráfico, en un sentido físico y digital. Se trata de conciliar la función de gestión del tráfico que se lleva a cabo desde estos centros con la presencia de los vehículos sin conductor.

Los pilotos de Lisboa, Madrid y París son pioneros en el Corredor Atlántico y de los primeros que van a incluir en Europa pruebas de vehículos autónomos, de distintos proveedores, cerradas y abiertas al tráfico convencional en carreteras urbanas, suburbanas y enlaces con autopistas. En concreto, las pruebas se desarrollarán en el carril Bus-VAO que conecta con la vía de circunvalación M-30, en Madrid; en la autopista A-4 a las afueras de París; y en las Avenidas Marginal y Brasilia, dos vías importantes que conectan la ciudad de Lisboa con la autopista A-36 y otras infraestructuras de transporte, como barco y ferrocarril.