El otoño está caracterizado por la aparición de fenómenos climatológicos adversos como la lluvia, la niebla o el hielo, que pueden llegar a sorprender en la carretera. La red de talleres Confortauto Hankook Masters recuerda la necesidad de hacer una revisión y mantenimiento preventivo en esta época, con el fin de circular con las condiciones óptimas de seguridad. Estas son las diez recomendaciones básicas para poner el coche a punto y afrontar bien preparados la nueva estación:

  • Alumbrado y señalización. Una de las características del otoño es que las jornadas diurnas se acortan y comienza a anochecer antes. Por ello, es muy importante revisar el alumbrado y la señalización de coche: luces delanteras, de posición, de cruce y de carretera, luces traseras, de posición, de freno y, por último, los intermitentes.
  • Escobillas limpiaparabrisas. Son, junto con el alumbrado del vehículo, el mejor seguro de vida en condiciones climatológicas adversas. De ellas depende la visibilidad, y en otoño, cuando las precipitaciones aparecen de forma repentina, esta visibilidad puede verse comprometida si las escobillas no están en perfecto estado. Tras un verano seco y caluroso, es probable que las gomas del limpiaparabrisas estén resecas y pierdan elasticidad, con lo cual su eficacia será nula para limpiar bien las gotas de lluvia y humedad del vehículo. Por ello, aunque en verano le hayamos dado poco uso a los limpiaparabrisas, hay que revisarlos y sustituir las escobillas si estuvieran en mal estado.
  • Comprobar el nivel de líquidos. Debido al uso intensivo que se le puede haber dado al coche en verano, los niveles de líquidos pueden haber descendido. A esto también pueden haber contribuido las altas temperaturas. Por ello, es recomendable revisar todos los líquidos del automóvil: el líquido anticongelante, el de freno, el lubricante, y el del limpiaparabrisas.
  • Batería. Tras un verano con intenso calor, las baterías de los automóviles quedan debilitadas para cumplir con su trabajo cuando llega el frío, siendo recomendable revisarlas en otoño. Las baterías convencionales trabajan en un rango de temperaturas entre los 10º y los 40º C. Por encima de 40º C existe el riesgo de que el calor provoque que las placas se doblen ocasionando un cortocircuito. Por debajo de los 10º C, la reacción química que se produce entre el electrolito y las placas metálicas de la batería para provocar el movimiento de los electrones es más lenta, con lo cual su capacidad para darnos energía cuando la necesitamos se ve mermada. Además, con el frío, es más difícil de poner en marcha el motor, la viscosidad del aceite es mayor y ofrece más resistencia al giro del motor, los cilindros están fríos y el combustible arde peor. Esto provoca que en invierno se necesite mucha más intensidad de energía eléctrica para encender el coche.
  • Comprobar la correcta presión y estado de los neumáticos. Con el otoño bajan las temperaturas y llueve con más frecuencia, por lo que es habitual encontrarse con el asfalto mojado o incluso helado cuando se circula. La revisión de los neumáticos es primordial en esta época del año para evitar efectos como el aquaplaning y garantizar un perfecto agarre a la carretera. Hay que tener en cuenta la presión que recomienda el fabricante y comprobarla periódicamente para detectar si algún neumático hubiera perdido aire de forma sospechosa. También hay que revisar el desgaste de las cubiertas. Si la banda de rodadura está a ras del testigo o son inferiores a 3 mm, ha llegado el momento de cambiarlos.
  • Frenos. Junto a los neumáticos, los frenos y amortiguadores completan el “Triángulo de seguridad” del vehículo. Estos tres sistemas están estrechamente relacionados entres sí, de tal manera que el mal funcionamiento de uno de ellos también afecta al rendimiento de los otros. Tras el verano, es posible que se haya dado un uso intensivo al vehículo, con lo cual las pastillas y discos de freno habrán sufrido un serio desgaste. Esta corrosión afecta directamente al correcto comportamiento de los frenos, poniendo en riesgo la seguridad. Se debería someter el vehículo a revisión si al conducir se observan síntomas como ruidos o vibraciones al frenar, que el pedal de freno se hunde, está muy duro o pierde capacidad de frenado recorriendo más distancia de para detener el coche.
  • Amortiguadores. La suspensión es uno de los elementos de más importancia para garantizar el funcionamiento seguro y la conducción confortable en el coche. Ésta se encarga de absorber las irregularidades del suelo y de asegurar que los neumáticos estén siempre en contacto con el firme. Uno de los elementos que determinan la suspensión son los amortiguadores. Éstos se deterioran progresivamente con el uso, por tanto, se deben revisar en un taller de confianza cada 20.000 km o en caso de observar cualquier alteración. Si éstos se encuentran desajustados, el coche no se adaptará bien al asfalto, lo que ocasionará que, en determinadas situaciones, los neumáticos pierdan el contacto con la carretera, provocando un desgaste prematuro o desigual del neumático y un menor agarre que haga la conducción insegura.
  • Filtros. Cambiar a tiempo los filtros del automóvil es clave para evitar que el coche no sufra desgastes prematuros o graves averías. Es importante que cada uno de los filtros (aceite, aire, combustible y habitáculo) esté libre de suciedad y partículas que puedan dañar al motor impidiendo que el vehículo funcione de forma apropiada. El buen mantenimiento de cada uno de ellos hará que la vida del vehículo sea más duradera y que su rendimiento sea mayor. Entre otras cosas, los filtros en buenas condiciones contribuirán a conservar el motor, disminuir el consumo y no dañar el medio ambiente.
  • Aire acondicionado y calefacción. Igual que en verano el aire acondicionado es esencial, en los meses de frío es imprescindible que la calefacción funcione correctamente para que el habitáculo alcance una temperatura agradable. No obstante, el aire acondicionado también debe funcionar perfectamente en otoño bien porque todavía puede haber jornadas de calor o bien porque en días de frío su activación momentánea ayudará a reducir la condensación en el interior del vehículo, desempañando y quitando el vaho de los cristales del coche.
  • Limpieza a fondo. Tras el verano, se recomienda hacer una limpieza a fondo con agua a presión de la carrocería y bajos del vehículo, ya que así se eliminaránbarro, arena y suciedad nociva para el automóvil, que pueda oxidar, rayar y estropear algunas partes, como la chapa o los cristales. Los vehículos pueden ser fuente de contagios, por lo que se deberá extremar las medidas de limpieza también en el interior del habitáculo, desinfectando con frecuencia todas las superficies que se tocan regularmente: volante, freno de mano, manijas de puertas, cinturón de seguridad, asientos, control de equipo de sonido, calefacción, etc.