El periódico Estrella Digital publica una información, de la mano de Paula Pérez Cava, en la que da todos los detalles de uno de los tres exclusivos Rolls Royce Phantom IV con los que el Rey Felipe VI, que son cuidados y mantenidos en los talleres de la Guardia Real, situados en el Cuartel Príncipe de Asturias, en El Pardo, en los que trabajan unos 50 profesionales, entre civiles y militares.

Cada vez que los Reyes o cualquier otra personalidad van a montarse en estos vehículos, pasan por los talleres, aunque también pasan una completa revisión cada seis meses. La última, este mismo verano, según Estrella Digital. “Ha sido una operación de mantenimiento importante, que ha consistido en reparar y pintar completamente el vehículo”, explica el capitán José Emilio Rubio, encargado de los Talleres de Autos de la Guardia Real.

El vehículo, del año 1952, puede llegar a consumir unos 25 litros a los 100 kilómetros, teniendo en cuenta que el vehículo está blindado y pesa más de tres toneladas. “Es poco sonoro, tiene cuatro marchas y muchas características de los coches actuales”, indica, por su parte, el sargento primero José Antonio Iglesias, conductor de la Sección de Alta Representación de la Guardia Real.

Aunque el vehículo puede alcanzar los 140 kilómetros por hora, no suele llegar a esa velocidad. Tiene ocho cilindros en línea, con una cilindrada de 5.700 centímetros cúbicos, da unos 160 caballos y tiene un sistema de doble encendido. Las piezas de los vehículos son, en su mayoría, originales.