A pesar de que en esta Semana Santa 2021 el cierre perimetral de la práctica totalidad de las comunidades autónomas y las restricciones a la movilidad no permitan viajar entre territorios, la red de talleres Confortauto Hankook Masters recomienda la revisión de estos nueve puntos clave del vehículo para evitar sustos e imprevistos:

  1. Neumáticos. Si los neumáticos no tienen el aire suficiente o la goma está desgastada, la unión del vehículo a la carretera es frágil. Por ello se recomienda tener en cuenta la presión recomendada por el fabricante y que los neumáticos sean hinchados antes de emprender el viaje. También es importante comprobar su desgaste y profundidad. Para garantizar el máximo agarre y tracción, la profundidad del dibujo de los neumáticos no debe superar los 1,6 mm (límite legal establecido), siendo aconsejable su cambio cuando la profundidad sea inferior a 3 mm.
  2. Frenos. Junto a los neumáticos, los frenos y amortiguadores completan el “Triángulo de seguridad” del vehículo. Estos tres sistemas están estrechamente relacionados entres sí, de tal manera que el mal funcionamiento de uno de ellos también afecta al rendimiento de los otros. Tras el verano, es posible que se haya dado un uso intensivo al vehículo, con lo cual las pastillas y discos de freno habrán sufrido un serio desgaste. Esta corrosión afecta directamente al correcto comportamiento de los frenos, poniendo en riesgo la seguridad. Si al conducir se observan síntomas como ruidos o vibraciones al frenar, que el pedal de freno se hunde, está muy duro o pierde capacidad de frenado recorriendo más distancia de para detener el coche, se debería someter el vehículo a revisión lo antes posible.
  3. Amortiguadores. La suspensión se encarga de absorber las irregularidades del suelo y de asegurar que los neumáticos estén siempre en contacto con el firme. Uno de los elementos que determinan la suspensión son los amortiguadores. Éstos se deterioran progresivamente con el uso, por tanto, es importantísimo que se revisen en un taller de confianza cada 20.000 km o en caso de observar cualquier alteración. Si éstos se encuentran desajustados, el coche no se adaptará bien al asfalto, lo que ocasionará que, en determinadas situaciones, los neumáticos pierdan el contacto con la carretera, provocando un desgaste prematuro o desigual del neumático y un menor agarre que haga la conducción insegura.
  4. Batería. Es la fuente de energía del vehículo, un elemento imprescindible que se encarga de que el motor y los sistemas eléctricos funcionen. Se estima que el 90% de los fallos de los coches se debe a deficiencias en el sistema eléctrico y que aproximadamente el 40% corresponde a problemas de la batería. Muchos de esos fallos se pueden prevenir con un mantenimiento continuo y revisiones periódicas. Esto evitará que se descargue inesperadamente y alargará su tiempo de vida útil.
  5. Luces. Los faros del vehículo permiten ver y ser vistos, por tanto, es obligatorio mantener el sistema de iluminación y señalización en condiciones óptimas. Para ello, es conveniente comprobar mensualmente el buen funcionamiento de todas las luces (posición, cruce, carretera, freno, marcha atrás, intermitentes y antinieblas) y mantener su superficie exterior libre de barro y suciedad. Asimismo, siempre que se detecte alguna irregularidad (una bajada en la intensidad, por ejemplo) debe consultarse a un especialista. También hay que tener en cuenta el alineado de los faros, ya que una mala alineación puede provocar deslumbramientos a los conductores que circulan en sentido contrario.
  6. Filtros. Cambiar a tiempo los filtros del automóvil (aceite, aire, combustible y habitáculo) es clave para evitar que el coche no sufra desgastes prematuros o graves averías. Es importante que cada uno de ellos esté libre de suciedad y partículas que puedan dañar al motor impidiendo que el vehículo funcione de forma apropiada. El buen mantenimiento de cada uno de ellos hará que la vida del vehículo sea más duradera y que su rendimiento sea mayor. Entre otras cosas, los filtros en buenas condiciones contribuirán a conservar el motor, disminuir el consumo y no dañar el medio ambiente.
  7. Lubricante. Los lubricantes minimizan el desgaste de las piezas del motor, canalizan las partículas metálicas surgidas de ese desgaste hacia el filtro, ayudan a la refrigeración y evitan diminutas fugas en el circuito por sus propiedades sellantes. Además de sustituirlo cuando indique el fabricante (entre 5.000 y 30.000 kilómetros, según modelo), hay que revisar su nivel con frecuencia. Al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. Si el nivel es bajo, lo más apropiado es acudir directamente al taller y pedir un cambio de aceite. Los vehículos más antiguos, por lo general, consumen más lubricante de lo esperado, en este caso conviene hacer el cambio en menos kilómetros.
  8. Refrigerante. Cumple una misión fundamental entre los líquidos del coche: por un parte, se encarga de evitar la congelación del agua del circuito y, por otra, de expulsar parte del calor que genera la combustión, por lo que evita un sobrecalentamiento peligroso. Un exceso de temperatura podría fundir los pistones e incluso desencadenar una peligrosa explosión interna. El refrigerante está compuesto, habitualmente, de agua destilada y anticongelante concentrado, que también se encarga de que el líquido no se congele y estropee el circuito en invierno. Debe tener una temperatura de ebullición muy alta y una temperatura de congelación baja, aparte de propiedades anticorrosivas y antiincrustantes. Conviene comprobar su nivel con regularidad y reponerlo cuando sea necesario.
  9. Limpiaparabrisas. El 90% de la información que necesitamos para conducir la recibimos a través de la vista, por tanto, es crucial tener una buena visibilidad mientras se conduce. No en vano muchos de los accidentes suceden con malas condiciones de visión y bajo condiciones atmosféricas adversas, por lo que es importante tenerlos limpios y mantener las gomas de las escobillas en perfecto estado. Las escobillas de los limpiaparabrisas son de goma, por lo que los cambios bruscos de temperatura, las largas exposiciones al sol y el paso del tiempo juegan en su contra. Es normal que se deterioren, se deforme la goma o se endurezca el caucho. Desde Confortauto recomiendan el cambio de las escobillas cada seis meses.