Finalizada la Segunda Guerra Mundial y con restricciones de gasolina, el ingeniero industrial Francisco Domínguez-Adame Romero diseñó en una sola noche el primer coche eléctrico español, que homologó y matriculó en 1946. Lo bautizó como DAR -las iniciales de sus apellidos- y lo usó como coche familiar durante 12 años hasta que lo cambió por un 600, informa el diario Abc de Sevilla.

Francisco Domínguez, doctor en Ingeniería Industrial y catedrático de Hidráulica y Motores Térmicos, relató el proceso de diseño y fabricación del coche, cuyo chasis produjo con materiales sacados y facturados al almacén de Tranvías, como manguetas de dirección, muelles o tornillos. Para la carrocería usó chapa metálica de 1,25 milímetros. A pesar de las dificultades, el Ministerio de Industria le permitió matricularlo con la condición de que registrara una marca comercial, cosa que hizo bautizándolo con sus iniciales: DAR.

Al final, completó el chasis con suspensión de ruedas independientes y muelles espirales: las delanteras telescópicas y las posteriores con brazos articulados. Como en aquella época no había repuestos para automóviles, compró a un chatarrero cuatro discos de rueda Opel de 16 pulgadas, su hermano Mauricio le dio cuatro neumáticos viejos de un Renault y puso el motor eléctrico que había usado anteriormente cuando se electrificó un Fiat 508 (conocido como Balilla). “También hice los frenos hidráulicos con T de media pulgada, barrenas y émbolos de aluminio, siendo las zapatas de chapas recortadas y soldadas”, según el diario que hizo sobre el proceso de fabricación del DAR 1946. En el chasis, que era tubular, de 9 centímetros de diámetro y suspensión independiente en las cuatro ruedas, colaboró el tornero Antonio Herrera.

Una vez terminado, con cuatro baterías usadas de 12 V y 150 Ah, un cajón como asiento y el volante sostenido con las manos, sacó el chasis para probarlo hasta la calle Progreso 5, teniendo que cortar con frecuencia la corriente porque el coche pesaba poco y cogía mucha velocidad. La prueba se realizó con motor de 2 CV pero posteriormente se le pusieron dos motores gemelos de 2CV, de 60 voltios y 1.500 revoluciones por minuto, colocándose uno en cada rueda posterior.

En cuanto a la autonomía, era de 80 kilómetros y la velocidad dependía del número de ocupantes, entre uno y cinco, variando entre los 40 y los 50 kilómetros por hora. El coche, que tenía un asiento delantero con tres plazas y uno trasero con dos, fue pintado de negro. El peso del vehículo sin baterías era de 600 kg y casi 1.000 kg con baterías.

Además, el ingeniero que ideó el DAR lo convirtió finalmente en un híbrido, ya que conservó los motores eléctricos y aprovechó el espacio existente para dotarlo además de un motor de gasolina y un grupo electrógeno que sustituiría a las baterías, ya gastadas tras años de uso.