Durante la última jornada de Green Gas Mobility Online Event, celebrada el pasado 23 de septiembre, la secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, señaló que los gases renovables van a jugar un papel esencial para la reducción de emisiones en los tipos de movilidad donde la electrificación no es la respuesta, como es el caso del transporte de mercancías, el transporte pesado, marítimo y la aviación.

Por su parte, Anne-Sophie Corbeau, directora en BP Group Economics, destacó que, según la edición 2020 del Energy Outlook de BP, el uso de petróleo en el transporte alcanzará su punto máximo entre mediados y finales de esta década, debido a una sustitución progresiva de una combinación de electricidad, hidrógeno, gas y biocombustibles. En un mundo de transición hacia los combustibles renovables, las previsiones para el gas son más favorables, entre otras razones, debido a que al combinarse con la captura, almacenamiento y uso del carbono (CCUS) el gas se convierte en una fuente de energía con emisiones de carbono casi nulas.

En el evento online, que congregó a más de mil personas, también participó Pablo Matas, director de Emisiones Netas Cero en Refino de BP, recordó que la estrategia de la compañía se basa en conseguir emisiones netas cero en el año 2050 o con anterioridad. Para ello, implementarán, entre otras, las medidas oportunas para reducir la intensidad de carbono de los productos que fabrican y comercializan, explorando las interconexiones entre las nuevas energías de bajas emisiones: gas natural, biogás e hidrógeno y su conexión con la captura, almacenamiento y utilización de CO2 (CCUS), así como la electricidad renovable y los eco-combustibles, e incorporando en todos los casos su aplicación al sector del transporte.

Por otro lado, Airproducts, representada por Carles Pallé, presentó la planta de producción de amoniaco verde a partir de hidrógeno que se construirá en Arabia Saudita, que suministrará 650 toneladas diarias de hidrógeno verde para exportar a todo el mundo. Esta planta, que podría comenzar a operar en 2025, eliminará alrededor de tres millones de toneladas anuales de CO2, que equivale a las emitidas por 700.000 coches.

Diego Almeida, de la compañía Galp, dio a conocer el proyecto H2Sines que promueve la creación de un mercado paneuropeo de hidrógeno verde, aprovechando la infraestructura disponible y las condiciones endógenas. Está impulsado por la industria y los clústeres de I+D+i en Portugal y pretende alcanzar 1Gw de capacidad de electrolisis para el año 2030.

Por su parte, Jesús Gil, director de Innovación y Nuevas Energías de Enagás, señaló que desde el año 2011 se inyecta biogás en la red de gas natural en España. Aunque los volúmenes son por ahora pequeños, la experiencia acumulada y el despliegue de la tecnología junto con la Hoja de Ruta del Ministerio de Transición Ecológica hacen posible su escalabilidad para avanzar en la descarbonización.

Sin embargo, los expertos afirman que una de las principales barreras a las que se enfrenta el desarrollo de esta tecnología es la falta de una certificación de origen para el gas producido de forma sostenible sobre la que incentivar la producción y la demanda. Es la conclusión de un panel de expertos que debatieron en el encuentro sobre la importancia de la certificación. En su opinión, contar con un certificado facilitaría a los productores conseguir financiación para crear instalaciones de gasificación y aumentaría la demanda de gas de origen “verde”, pues ofrecería una forma de reducir su huella de carbono a compañías de sectores como el transporte y la logística.