El Plan Pima Transporte, cuya aprobación con tanto ahínco difundió el Gobierno el pasado mes de diciembre, ha logrado, hasta la fecha, achatarrar cerca de 35 camiones mensuales, poco más de un vehículo diario, un pobre balance que no parece que vaya a ayudar en gran medida a los ambiciosos objetivos del Ejecutivo, que pasaban por reducir la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero y de gases contaminantes. Se trata del pobre balance del plan de achatarramiento y renovación de las flotas españolas de transporte de mercancías.

 

Al plan, que lleva cuatro meses en vigor, se han acogido un total de 430 vehículos, de los que únicamente un tercio son vehículos destinados al transporte de mercancías (el resto son autobuses).

Está dotado con cinco millones de euros y contempla unas ayudas de 3.000 euros por vehículo, excepto en el caso de los camiones con un tonelaje igual o inferior a 16 toneladas de MMA, que es de 2.000 euros, y los de menos de 7,5 toneladas en los que la ayuda es de 1.500 euros, recuerdan desde Fenadismer.

De los 143 camiones acogidos a las ayudas, el 90% se correspondió con camiones con MMA superior a 7,5 toneladas y el 10% restante para camiones de menor tonelaje. En lo que respecta a la edad de los vehículos que han tramitado dicha ayuda, en el caso de los camiones beneficiados el 42% tenían una antigüedad superior a 30 años, el 57% entre 13 y 20 años y el 1% una vida inferior a 13 años.

Desde la organización que preside Julio Villaescusa ponen también el acento en el llamativo hecho de que prácticamente la mitad de los solicitantes proceden de las Comunidades Autónomas de Murcia y Valencia. El plazo límite para acogerse a dichas ayudas vence el próximo 1 de octubre.