El Gobierno de Alemania ya insinuó en noviembre que las irregularidades en las emisiones de gases no únicamente afectaban al Grupo Volkswagen, pero recientemente ya concretó sus sospechas, que se centran en 16 marcas que podrían haber abusado de un sistema para aumentar la potencia del coche a costa de contaminar más.

Señalar, no obstante, que el sistema en cuestión detectado por los investigadores alemanes no tiene nada que ver con el ideado por Volkswagen. En esta ocasión no se trata de un software cuyo único fin era engañar, que detecta cuándo el coche está siendo probado para reducir en ese momento su volumen de emisiones. Ese mecanismo solo se ha encontrado en vehículos Audi, Porsche y Volkswagen, todos de la misma casa.

Lo que la investigación oficial ha detectado es algo más sutil: se trata de un mecanismo de bajas emisiones obligatorio, que solo se puede desconectar a ciertas temperaturas para proteger el motor y reducir el riesgo de accidentes. Pero se tienen sospechas que se había usado también en otras situaciones no permitidas por las autoridades comunitarias, provocando así unos mayores niveles de gases contaminantes.

“En la investigación de algunos modelos surgieron dudas en la comisión de investigación sobre si la horquilla de temperaturas elegida se justificaba por motivos de protección del motor”, indicó el ministro de Transportes, Alexander Dobrindt. El problema es, pues, mucho menos grave que el engaño de Volkswagen, pero de confirmarse las irregularidades, afectaría prácticamente a todo el sector.