Las autoridades alemanas han tomado la decisión de iniciar los trámites para prohibir la circulación de los vehículos diésel más antiguos en una serie de ciudades del país germano.

Sin duda, la movilidad personal mediante la utilización de combustibles fósiles se ha convertido en uno de los puntos calientes en cualquier debate en el que la contaminación esté implicada.

La técnica y la tecnología ha avanzado notablemente con el paso de los años, aunque las emisiones contaminantes de los motores térmicos siguen siendo un problema candente.

Señalar que en los últimos años las cifras de ventas anuales de turismos en Alemania rondan los tres millones de unidades, de los que el 50%, aproximadamente, están propulsados con motores diésel.

Por ello las autoridades alemanas se han propuesto restringir la circulación a los vehículos equipados con motores diésel más antiguos, aquellos que emitan cantidades muy elevadas de elementos como el NOx, altamente perjudiciales tanto para el medio ambiente como para la salud de los ciudadanos.