En abril se vendieron en nuestro país 4.163 turismos, frente a los 119.417 de abril de 2019, lo que ha supuesto una caída del 96,6%. El primer cuatrimestre acumula ya una derrumbe del 48,9% si se tiene en cuenta que de enero a abril de este año se han matriculado 222.866 frente a los 436.328 del primer cuatrimestre del año anterior.

Las previsiones que baraja Ancove, similares a las de otras asociaciones del sector, es que el año cerrará con unas ventas de unos 700.000 turismos, lo que supondría que este año se dejarían de vender 500.000 coches en comparación con 2019, un descenso del 45%. De cumplirse estas previsiones, el mercado se colocaría en cifras del año 2012, el más duro de la anterior crisis económica, que cerró con 710.600 matriculaciones y se remontaría a la década de los años ochenta del siglo anterior.

Según la asociación, “es improbable la recuperación de las ventas durante mayo, junio y julio ante las dudas que se han despertado en el comprador medio. El mercado del automóvil tiene su momento más álgido en el primer semestre del año por el tirón de ventas de la cercanía de los viajes de Semana Santa y verano”. En los siete primeros meses de 2019 se matricularon el 65% del total de turismos del año.

Con motivo de esta situación, Ancove se suma al resto de asociaciones del sector del automóvil y solicita al Gobierno un plan de choque que recobre la confianza de los ciudadanos españoles. Dentro de las líneas maestras que dicho plan debería cumplir, la asociación destaca las ayudas a la compra de todas las motorizaciones. “La recuperación de las ventas de turismos pasa necesariamente por apoyar la venta de coches diésel y gasolina, en función de las necesidades reales del cliente, mucho menos contaminantes que las unidades viejas que componen el parque”.

El principio de la renovación del parque pasa, según Ancove, por la sustitución de coches de más de diez años por unidades más jóvenes, sin discriminaciones en la motorización. Ayudas que pueden ser diferentes según el tipo de energía, pero en ningún caso excluyentes. En este sentido, al margen de las ayudas directas a la compra de coches nuevos a cambio de uno viejo, se puede premiar a los electrificados con ayudas fiscales, por ejemplo, con un tipo de IVA cero o superreducido del 4%.

Pero la asociación considera que un plan realista debería incluir dentro de las ayudas la adquisición de vehículos de segunda mano de menos de 4-5 años a cambio de la entrega de coches de más de 10-12 años, lo que permitir a economías menos pudientes acceder a la modernización del coche.

Por otro lado, Ancove subraya que “vendedores de turismos y clientes necesitan certidumbre para volver a recuperar un mercado que el coronavirus ha dado la puntilla. Por este motivo, no se trata de un mero plan de ayudas a la compra para un año, es preciso un plan estructural de achatarramiento que ponga como objetivos reducir la edad media por debajo de los 10 años, dos menos que la actual. Por tanto, no se puede limitar en el tiempo, sino establecerlo en base a estos objetivos lo que exige continuidad en las medidas”.

Además de en ayudas directas, el plan debe apoyarse en otro tipo de medidas como el control de achatarramiento real de los coches viejos, una mejora de las infraestructuras de recarga que impulse la compra de electrificados, la unificación de la normativa relativa a la movilidad para evitar confusiones entre comunidades, incluso ciudades y una recomposición de la fiscalidad del automóvil.

Pero el coronavirus exige también de un plan estructural para lo que queda de 2020. “Desde Ancove pedimos medidas extraordinarias para ayudar al mercado a recuperar la normalidad con efectos inmediatos. En este sentido, proponemos congelar el impuesto de matriculación y la rebaja del impuesto de hidrocarburos, tanto del diésel como de la gasolina. Y fomentar una línea de créditos al consumo a tipos más reducidos a los actuales, que rondan el 10% para incentivar la compra de vehículos”.