Las matriculaciones de turismos y todocaminos han vuelto a descender y suman ya medio año de caídas consecutivas. Bajaron un 17% en septiembre, un 6,6% en octubre, un 12,6% en noviembre y el 3,5% de diciembre, lo que supone una suma del 9,66% en el último cuatrimestre de 2018. Una tendencia que, según Ancove, se mantiene en lo que va de año con una bajada acumulada del 8,4% en los dos primeros meses.

En febrero se vendieron 100.701 turismos y 4x4, con una reducción del 8,8% respecto al mismo mes de 2018. Los malos resultados se sustentan especialmente en el mercado de particulares, el que más preocupa a Ancove por el efecto que tiene sobre los concesionarios, que sigue comportándose peor que el de empresa. Así, en febrero se vendieron 46.272 coches a particulares, un 11,7% menos que hace doce meses, mientras que el canal de empresas subió un 4,7%. Por su parte, el canal de alquiladoras sufre un derrumbe del 19%. Las ventas a particulares acumulan en el año un descenso del 10,7%.

Como respuesta a un claro cambio de tendencia del mercado, la asociación indica que los concesionarios se ven obligados a las automatriculaciones poder cubrir las cuotas impuestas por las marcas que no han ajustado sus previsiones a un mercado que se está comportando peor de lo previsto. Así, el jueves 28, último día de febrero, se matricularon 15.406 turismos y 4x4, el 15,3% del total del mes. Las ventas de kilómetro cero tienen sentido en mercados en declive, pero han de ajustarse, en opinión de Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos, a las capacidades financieras de los concesionarios y, muy especialmente, a la realidad de un mercado que sea capaz de absorberlas.

Ancove considera que el descenso del mercado ya no se justifica por la entrada en vigor de la nueva normativa de emisiones WLTP, ni siquiera por el debilitamiento de la economía, pues países como Alemania, Francia o Reino Unido, a pesar de mantener crecimientos del PIB por debajo de España, están registrando caídas de las matriculaciones inferiores a las españolas. Desde la Asociación de Comerciantes se achaca este peor comportamiento a "la incertidumbre de los clientes provocada por los mensajes del Gobierno central y algunos autonómicos y locales contra los vehículos de combustión".

En Ancove no se pone en cuestión la necesidad de realizar una transición hacia una movilidad menos contaminante, pero, según sus responsables, "no se puede hacer creer que el diésel, la gasolina, incluso vehículos más eficientes como el gas o los híbridos, van a desaparecer de la noche a la mañana. La compra de un coche supone una inversión importante para la gran mayoría de las familias españolas y no se pueden generar dudas jurídicas sobre un bien de gran valor".

En este sentido, entiende que es preciso recuperar la confianza perdida de los compradores con mensajes claros. "Y la mejor forma es un plan de achatarramiento valiente, como el anunciado por el Gobierno Vasco, que aunque prime las tecnologías más limpias, no discrimine al resto". Ancove recuerda que el diésel, la gasolina y el gas son combustibles legales y necesarios, por lo que "no se pueden estigmatizar, al menos mientras no haya una alternativa viable". Además, insiste en la necesidad de incluir en las ayudas a los vehículos de ocasión de cuatro o cinco años, pues no todos los españoles pueden afrontar la compra de un vehículo nuevo.

“Compartiendo el fin de una movilidad más limpia, no estamos de acuerdo con la forma en que los gobiernos están afrontando la transición, que debe ser ordenada y nunca disruptiva. La palabra 'prohibición' genera dudas en los compradores que empiezan a plantearse si el coche no se convertirá en un producto. Por este motivo, solicitamos al Gobierno de Pedro Sánchez que aclare si el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático plantea una prohibición o no de la venta de coches de combustión en 2040. Los mensajes deben ser claros para que la confianza vuelva a los compradores”, declara Elías Iglesias, presidente de Ancove.