Cuando se cumple un mes de la obligatoriedad de exhibir la pegatina para acceder a Madrid Central, Aneval pide al próximo Ayuntamiento de la capital que prescinda de etiquetas en el parabrisas y ponga en marcha un sistema de control telemático como ya hace con las tarifas de las zonas del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER).

Si bien la asociación, que agrupa a los cinco grandes exponentes del rent a car en España, apoya la iniciativa de Manuela Carmena para reducir la contaminación y favorecer una almendra urbana baja en emisiones, considera que “filtrar el tráfico de acuerdo a una etiqueta física no sólo resulta anacrónico en un contexto de transformación digital sino poco coherente, ya que la impresión masiva de distintivos de plástico resulta antiecológica”.

Además, el rent a car cree que la pegatina física “interfiere en la operativa del sector obligándoles a paralizar la flota hasta que reciben el distintivo”. Todo ello, según Aneval, a pesar de que sus coches, que se renuevan cada nueve meses, cumplen con todas las exigencias medioambientales para circular.

Teniendo en cuenta que disponen de una flota de más de 500.000 vehículos, el esperar una media de dos días la recepción del distintivo, supone el equivalente a tener su actividad parada un millón de días, lo que implica dejar de ingresar más de un millón de euros. Además, a esta cantidad hay que sumar los costes de impresión y logística para hacer llegar la pegatina hasta cada coche, lo que representa, como mínimo, otro millón de euros más.

Y es que como la flota de rent a car es dinámica y susceptible de circular por Madrid en algún momento de su vida, es preciso localizar los vehículos por toda la geografía española y enviar por mensajero la pegatina con su correspondiente número de matricula, lo que genera el “síndrome de la pegatina perseguidora”, indican desde la asociación, "puesto que se da, a menudo, el caso de que el coche ya ha salido a otro destino cuando la etiqueta llega".

Otro impedimento, de acuerdo a Aneval, es que debido a un cambio en el material con el que la Fábrica de Moneda y Timbre (FNMT) produce las pegatinas, aproximadamente el 5% resulta ilegible al retirarles el papel protector que cubre el adhesivo, lo que las hace inservibles. De ese 5%, prácticamente hay que volver a comprar nueve de cada diez, lo que obliga a repetir de nuevo todo el proceso de distribución.