La Orden TEC/351/2019, de 18 de marzo, es una de las medidas incluidas en el Plan Nacional de Calidad del Aire 2017-2019 (Plan Aire II) y tiene como objetivo la elaboración de índices sencillos relativos a esta materia de fácil comprensión para el gran público, informan desde Conepa.

El marco en el que se basa es el llamado “Air Quality Index”, puesto en marcha en noviembre de 2017 por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y la Comisión Europea. Dicha referencia debe permitir a los ciudadanos europeos “entender” la información referente al asunto en todo el ámbito de la UE.

Con esas bases, el Índice Nacional de Calidad del Aire debe ser fácilmente comprensible por los ciudadanos contribuyendo así al acceso del público a dicha información ambiental de una manera clara (cada nivel del índice va asociado a un color). Además, permite la comparación de la calidad del aire entre diferentes regiones (hasta ahora los parámetros utilizados por los gestores de las redes regionales y locales de España han sido muy heterogéneos), y facilita el intercambio de información con la Unión Europea.

El índice europeo muestra la situación en materia de calidad del aire a nivel de cada estación, basándose en cinco contaminantes: partículas en suspensión (PM2,5 y PM10), ozono troposférico (O3), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2). En base a ello establece cinco niveles de calidad del aire: Muy bueno (azul), bueno (verde), regular (amarillo), malo (magenta) y muy malo (rojo).