El sector de la automoción, representado por los presidentes de las asociaciones de fabricantes de automóviles (ANFAC) y de componentes (Sernauto), y las de concesionarios, distribución y comercialización de vehículos, (Faconauto y Ganvam), han reclamado, en su primera rueda de prensa conjunta, que se unifique el diálogo con el sector de la automoción en "una sola voz eficaz y de alto nivel" para evitar "ineficiencias entre administraciones y recuperar el diálogo y la unidad de acción" que permitieron lanzar el Plan de Impulso a la Cadena de Valor del Sector de la Automoción.

“El sector del automóvil está unido hacia un modelo único. No creemos en un modelo de movilidad sin vehículos y necesitamos que el Gobierno defina ese modelo”, ha afirmado José Vicente de los Mozos, presidente de ANFAC, que estuvo acompañado por Maria Helena Antolin, presidenta de Sernauto, Gerardo Pérez, presidente de Faconauto, y Raúl Palacios, presidente de Ganvam. Todos ellos coincidieron en señalar que “el sector de la automoción es un proyecto-país y necesita claridad y compromiso”.

Como llevan haciendo desde que comenzó la pandemia, los fabricantes de automoción y de componentes, así como los representantes de los concesionarios, distribución y comercialización de vehículos han querido evidenciar su preocupación y alertar de la “situación insostenible” que atraviesa el sector, clave para la economía española. “Las medidas puestas en marcha por el Gobierno no están logrando la recuperación y, en ocasiones, resultan contradictorias”, señalan desde las asociaciones.

El sector se expone, así, a “una crisis prolongada”, previsiblemente hasta 2022, con el impacto que esto tendrá en inversiones y empleo, en un momento, según sus representantes, en el que “urge tener planes de desarrollo e innovación para atraer inversiones de futuro y sacar el máximo partido posible a los fondos de recuperación europeos, cuando todos los países europeos luchan por consolidar sus sectores nacionales”. Las asociaciones aseguraron que es “urgente” poner en marcha las medidas adecuadas para reactivar el mercado y la producción para no perder la “oportunidad histórica” que suponen estos fondos europeos para activar, además, la imprescindible transformación de la industria y la distribución.

Las cuatro entidades recalcaron la importancia clave de este sector en España, dado que representa el 11% del PIB y da empleo al 9% de la población activa con la cadena de valor representada en la mesa y los empleos indirectos. En este sentido, recordaron que el sector ha trabajado durante la crisis por la seguridad de sus trabajadores y el mantenimiento del empleo, y que ha sido y es, un aliado leal de las administraciones para trabajar en el sector. Así, el plan de Impulso a la Cadena de Valor del Sector de la Automoción, aprobado por el Gobierno en junio, era una estrategia adecuada, consideraba al sector como estratégico para la economía española y ponía en marcha iniciativas de corto, medio y largo plazo que buscaban la recuperación y la transformación del sector hacia la movilidad del futuro.

Sin embargo, las asociaciones alertan de que “se han puesto en marcha medidas que no responden a este modelo y no están teniendo respuesta al respecto, como es la subida de facto del Impuesto de Matriculación, para la que han ofrecido soluciones sin respuesta y que tendrá un impacto negativo en la recuperación del sector y envejecerá aún más el parque automovilístico”. Igualmente ocurre con los planes Renove y Moves II, que no están cumpliendo sus objetivos por contar con poca dotación, ser complejos en su aplicación o tener un reparto no acorde con el mercado. Están, en su opinión, encontrando "diferentes interlocutores con distintos modelos para su sector que se muestran incompatibles y, por eso, reclaman un interlocutor único al más alto nivel".

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La prioridad a corto plazo sigue siendo impulsar la demanda “porque sin demanda no hay recuperación del sector”. Las asociaciones remarcaron que la automoción no puede permitirse un año 2021 en las mismas cifras con las que acabará este año. Según datos de ANFAC, las matriculaciones cerrarán el año con un desplome del 35%, hasta las 800.000 unidades, y la producción de las plantas españolas bajará el 19%, hasta las 2,2-2,3 millones de unidades. En cuanto a la industria de componentes, los datos de Sernauto apuntan a una pérdida del 20-30% en ventas y del 6-8% del empleo.

Además, la no reactivación de la demanda traerá otras consecuencias: continuará el envejecimiento del parque automovilístico de nuestro país (casi 13 años de media) y retrasará la descarbonización de la movilidad, que es uno de los objetivos clave del Plan de Impulso del Gobierno, compartido también por la automoción.

Si queremos un país con futuro, desde las Administraciones Públicas se debe favorecer la inversión en I+D+i, y en proyectos industriales ligados a la movilidad segura, sostenible y conectada y a la digitalización e impulsar la desgravación fiscal de la innovación en proceso, también para las empresas de mayor tamaño. Solo así se podrá abordar esa reinvención con plenas garantías, tanto empresas grandes como pymes”. Las asociaciones también urgen a “activar medidas que garanticen, no solo la supervivencia del sector post-Covid, sino la visión de futuro y posicionamiento global de la industria y del sector para seguir atrayendo nuevos proyectos e inversiones de carácter internacional, retener talento y reconvertir los perfiles profesionales necesarios para la transformación, y anclar así la actividad industrial del tejido de automoción y la del resto de sectores implicados”.

En este sentido, las entidades reclaman que “la Mesa de la Automoción, liderada por el Ministerio de Industria, cumpla su papel de foro en el que participen las administraciones y el sector, que se pongan en marcha los necesarios y anunciados grupos de trabajo, y que sea efectiva y eficaz desde ya para activar de manera decidida el modelo de futuro que necesita el sector”.