A partir de 2018, los ciudadanos catalanes deberán pagar un nuevo tributo para turismos y furgonetas, destinado a penalizar las emisiones de CO2 causantes del cambio climático. Según informa el periódico La Vanguardia, el impuesto del cambio climático es fruto de la entrada en vigor de la ley de acompañamiento de los presupuestos de la Generalitat, que adelantó esta medida ya recogida en el proyecto de ley de Cambio Climático. Con él, el ejecutivo catalán espera recaudar 75 millones de euros los dos primeros años y hasta 110 millones de euros en el 2020.

La introducción de esta medida de fiscalidad ambiental permitirá nutrir un fondo climático, que servirá para financiar las ayudas a la renovación de la flota de automóviles, aunque un reglamento fijará los criterios. La Generalitat deberá decidir ahora qué tratamiento dará a las subvenciones que puedan recibir los coches diésel, asunto que deberá ser discutido según el consejero competente Rull, aunque no descarta que estos vehículos puedan merecer las ayudas “si los fabricantes demuestran que han introducido mejoras”.

Esta medida ha sido dada a conocer pocas semanas después del acuerdo político suscrito por todas las administraciones destinado a reducir las emisiones un 30% en un plazo de 15 años. Así, se restringirá la circulación en las vías interurbanas de la conurbación de Barcelona a todos los vehículos de más de 20 años y a las furgonetas de más de 23 años, en episodios de contaminación a partir de diciembre de este año, si bien la medida tendrá un carácter estructural a partir de enero de 2019. En momentos de contaminación se pondrá a la venta la tarjeta T-2 de transporte público, más barata que la habitual, se reforzaría el transporte público y se daría flexibilidad a la entrada laboral de los funcionarios.

El impuesto del cambio climático se aplicará a los vehículos según sus emisiones de CO2, será un tributo específico y se instaurará de forma gradual a partir de 2018. Ese año comenzarán a pagar los turismos de más de 160 gramos de CO2/km; en el 2019, se añadirán turismos y furgonetas de más de 140 g CO2/km, y partir del 2020, los vehículos de más de 120 g CO2/km. Si emiten menos de 120 g CO2/km, no pagarán. La media por coche puede estar entre 15 y 30 euros, pero si arroja al aire entre 120 y 130 g CO2/km, puede pagar menos de 5,5 euros en el 2020.