Llevamos más de un mes confinados en nuestras casas y todo se ha quedado congelado. Algunos tienen la fortuna de poder seguir desempeñando sus trabajos desde casa; otros, por tener labores esenciales que desempeñar, también continúan trabajando, incluso desplazándose a sus centros de trabajo, pero el país se ha quedado parado, encerrado en casa, viendo cómo las hojas del calendario van pasando y la primavera se desvanece sin apenas poder disfrutarla. Pasaremos directamente del crudo invierno al caluroso verano, sin casi pestañear. Esta parada va a tener muchas consecuencias, la mayoría para las empresas y el empleo, pero hay otras cosas que también sufren sin apenas darnos cuenta.

En un artículo anterior hablábamos de las medidas implantadas por las empresas adheridas a SIGNUS para prevenir la generación de neumáticos fuera de uso, y del compromiso del sector del neumático con la sostenibilidad y medio ambiente. Ahora, al hilo de ésto, tenemos que hablar de los neumáticos en confinamiento.

Los neumáticos es algo en lo que a veces no reparamos demasiado, miramos su aspecto exterior y si no parecen muy gastados, preferimos no tener que cambiarlos. Pero no hay que olvidar que los cuatro neumáticos montados en un vehículos son los únicos puntos de contacto del coche con la carretera, por lo que contar con neumáticos en óptimas condiciones es clave para garantizar la seguridad del conductor.

Hay muchos factores que pueden afectar al correcto estado de los neumáticos. Por ejemplo, tener parado el coche durante un largo periodo de tiempo provoca que los neumáticos sufran una presión en su punto de contacto con el suelo, provocando un cierto aplastamiento que puede corregirse cuando se vuelve a rodar y el neumático se calienta; o, por el contrario, puede conservar esa forma ligeramente aplanada, produciéndose así lo que se conoce como flatspot.

También hay elementos que pueden agravar esta situación, como es la duración de ese estacionamiento -cuanto más dure más posibilidades hay de que esa deformación se haga permanente-; las condiciones de temperatura en las que se encuentra el vehículo estacionado -cuanto más frío hace más se endurece el caucho-; y que la presión del neumático sea suficiente para soportar sin problema el peso del coche.

Aunque los sistemas de gestión debemos de velar por evitar la generación de residuos, el caso de los neumáticos tiene la particularidad de que hay también que velar por la seguridad. Seguridad y prevención son dos conceptos que, a veces, pueden encontrarse en contradicción. A diferencia de otros residuos, como puede ser una botella de vidrio -cuando se consume su contenido, ésta puede reutilizarse rellenándola muchas veces sin perjuicio de la salud-, el neumático no debe extender su uso más allá de que aconsejan los fabricantespuesto que el riesgo sería muy grande.

Es un hecho que los fabricantes construyen neumáticos cada vez más eficientes, duraderos y sostenibles, pero los neumáticos deben de cambiarse por otros nuevos, sin dudarlo, cuando sea necesario. Aunque hay muchos condicionantes que nos deben de ayudar a elegir, no olvidemos que la calidad y seguridad son lo primero.