El tiempo está loco. Y nos vuelve locos. Las estaciones del año ya no son lo que eran ni está tan definidas como antes. Llueve cuando tiene que hacer sol y nos ponemos el bañador en vez de enrollarnos la bufanda. En efecto, el calentamiento está ahí y es un tema que preocupa a todos, también a Aeca-ITV, que ofrece en su blog una serie de consejos ante las distintas condiciones climatológicas.

  • Ola de calor. Temperaturas de hasta 40 grados que hacen la conducción complicada. ¿Sabías que por encima de los 24ºC, las capacidades de respuesta de una persona empiezan a verse afectadas? Un conductor con una temperatura de 35 grados reacciona un 20% más lento que si el termómetro marcara 25 grados. Por eso la importancia de que el interior del coche esté muy bien climatizado. Y si en verano los doctores aconsejan hidratación a las personas, la entidad aconseja hidratación a los conductores y a sus coches. Y desde AECA-ITV recuerdan la importancia de revisar y mantener los niveles de aceite y de líquido refrigerante.
     
  • Lluvias en agosto. Es importante tener a punto las escobillas limpiaparabrisas, los frenos revisados, las luces, los neumáticos... Y es importante reducir el vaho interior que se forma con el frío y la humedad: poniendo el aire acondicionado y dirigiendo la ventilación hacia el parabrisas. Cuando la lluvia es muy intensa, se complica la visibilidad: hay que recordar encender también las luces antiniebla, tanto delanteras como traseras. Y reducir la velocidad para evitar que el vehículo haga aquaplanning (una capa de agua entre el neumático y el firme), que puede hacer perder el control del coche. 
     
  • Rachas de viento. Un fenómeno habitual por las diferencias existentes entre las presiones atmosféricas que originan un movimiento de las masas de aire y ocasiona el viento. A vuelta con los neumáticos, tus pies en carretera, son los que sujetan el coche al asfalto. Los coches más afectados por este tipo de inclemencia meteorológica (el viento), sobre todo las ráfagas de viento lateral, son los vehículos con carrocerías altas, ya que tienen una mayor superficie lateral; es el caso de los SUV (modelos de automóviles que combinan elementos de todoterreno y de automóviles de turismo), que tienen el centro de gravedad más elevado. Y hay que comprobar el estado de los amortiguadores. Si se nota que del coche es sensible al movimiento con fuertes vientos laterales, pueden estar desgastados.
     
  • Granizo. El problema es que se reduce la adherencia del neumático a la carretera y el golpe puede dañar los cristales. En caso de que se rompa la luna trasera, ésta se partirá en fragmentos pequeños. Da igual la hora que sea, hay que llevar puesta la iluminación de cruce para hacerse ver frente a otros vehículos de la calzada y mantener la distancia de seguridad. Procurar parar el vehículo en zona segura hasta que pase la tormenta.