El grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados ha introducido en los Presupuestos Generales del Estado una enmienda que, de aprobarse, significaría prácticamente dejar a las micropymes sin acceso a la posibilidad de bonificarse de los gastos de formación.

En el caso de los talleres, la situación es especialmente preocupante por la continua necesidad de actualización de conocimientos que necesitan los técnicos para su puesta al día en nuevas tecnologías.

Conepa, Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción, ha hecho llegar su punto de vista a todos los grupos parlamentarios del Congreso y del Senado. También ha trasladado su preocupación a la Ministra de Empleo, Fátima Báñez.

En opinión de Conepa, la enmienda se olvida de la notable aportación realizada por asociaciones profesionales, como las que representan al sector de talleres de reparación y mantenimiento de vehículos, al desarrollo de la formación continua, y, más en concreto, por la importante difusión entre sus empresas agrupadas del sistema de formación de demanda, gran desconocido aún a día de hoy para miles de pymes y micropymes.

Gracias a ellas, nos recuerda la patronal, se está logrando formar a miles de trabajadores de todo el país y consiguiendo disminuir la gran brecha de cualificación con el resto de Europa.

Según datos de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, la formación de demanda entre las micropymes (1-9 trabajadores) ha pasado de un 2,4% en 2005 a un 26,9% en 2012, conseguido en gran medida por la labor realizada por entidades organizadoras como las que Conepa representa.

Además, Conepa hace constar la vital necesidad de que las micropymes cuenten con un crédito formativo mínimo de 420,00 euros, destinados a la formación de sus trabajadores, sin el cual no podrían invertir en los conocimientos que los profesionales necesitan para hacer frente a los retos tecnológicos que exige el mercado laboral.

Del mismo modo, la federación ha escrito una carta a la directora del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) en la que hace eco de una doble inquietud creciente entre los profesionales del sector:la protección de la salud de los técnicos, con el cambio sustancial que supone la manipulación de vehículos que trabajan con alta tensión; y el incremento de la oferta formativa, basada en normas o incluso en certificados sobre los que la legislación española no es todavía clara.