No hay una presión adecuada para todos los vehículos y neumáticos, explican desde Norauto. La presión idónea para cada neumático viene dada por el propio fabricante del vehículo y se suele encontrar en los documentos del automóvil, en las puertas delanteras del coche en cuestión, en la guantera o en la tapa del combustible.

También se debe saber que la presión varía en función del peso y que no se debe llevar la misma presión si el vehículo va en vacío o si va cargado. Asimismo, los neumáticos delanteros pueden llevar una presión diferente a los traseros.

Norauto explica cómo afecta una presión inadecuada:

  • Si los neumáticos no cuentan con la presión correcta, se podría perder el control sobre el automóvil. Se ve alterada la estabilidad, la distancia de frenado y la propia frenada.
  • Se reduce el confort y la ergonomía. Los neumáticos absorben peor los baches.
  • Hay una mayor posibilidad de reventón del neumático.
  • Si tiene una presión excesiva, la superficie del neumático que está en contacto con la carretera se reduce y, por lo tanto, disminuye el agarre.
  • Los neumáticos se desgastan más y de manera irregular, con lo que se reduce la vida útil de los mismos.
  • Se produce un mayor consumo de combustible y, por lo tanto, una mayor contaminación, sobre todo con presión baja.
  • El coche reacciona peor ante posibles imprevistos y en determinadas maniobras: giros, cambios de dirección, curvas,...

Norauto destaca la necesidad de revisar los neumáticos con frecuencia, como mínimo cada mes y siempre antes de realizar un viaje largo. Es necesario comprobarlos en frío y con el coche completamente estacionado. Los coches más nuevos pueden contar con sistemas de monitorización de la presión de los neumáticos. En estos casos, se suele comunicar cualquier variación de la presión en el sistema de a bordo.