Bajo el lema “Gas renovable: innovación para la movilidad sostenible”, el Congreso de Gasnam, celebrado los días 10 y 11 de abril, fue inaugurado por el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, y por el secretario de Estado de Energía, José Domínguez, resaltando este último que “el proceso de descarbonización del transporte pasa por la gasificación y, más adelante, por la gasificación renovable". En su opinión, “el gas natural es una alternativa que reduce de forma determinante las emisiones de GEI y que dará paso a la introducción de los gases renovables en la movilidad, que, sin duda, jugarán un papel fundamental".

La primera mesa redonda del Congreso, “Estrategia de los líderes de mercado”, reunió al vicepresidente ejecutivo de Scania, Mathias Carlbaum; Marcelino Oreja, consejero delegado de Enagás; Adolfo Utor, presidente de Baleária, y Ramón Calderón, director de Movilidad Sostenible de SEAT.

Mathias Carlbaum aseguró que el objetivo de Scania es que el 25% de sus vehículos sean de gas natural, contando actualmente con un 5% de vehículos de gas en su flota. Por su parte, Ramón Calderón señaló tres grandes ventajas del biometano: “neutralización del CO2, valorización de residuos y su capacidad de almacenamiento”, mientras que Marcelino Oreja puso en valor el gas natural como una “energía imprescindible por su versatilidad y poder calorífico, a día de hoy, no tiene sustituto en ámbitos como la industria”.

A continuación, el eurodiputado y ponente de la Directiva de Energías Renovables, José Blanco, pronunció la conferencia magistral en la que explicó que la Directiva Europea de Energías Renovables establece que como mínimo un 14% de la energía empleada para el transporte en 2030 debe ser de origen renovable y al menos el 3,5% deberá ser biometano producido a partir de residuos. “En 2050 la UE debe estar totalmente descarbonizada. La electrificación tiene sus límites, hay que tener en cuenta todos los vectores energéticos que puedan aportar energía asequible, limpia y rentable como el biogás, el gas natural sintético o el hidrógeno”.

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Durante la mesa redonda "Movilidad con gas natural y renovable en Europa”, se dieron a conocer las claves para fomentar el uso del biometano en la movilidad a partir de los representantes de las asociaciones europeas que fomentan el uso de este combustible alternativo en la movilidad terrestre y marítima.

Es necesario, por un lado, “fomentar un mercado basado en las garantías de origen”, argumentaba Attila Kovacs, secretario general de ERGaR. Se trata de certificar el carácter renovable del gas que se inyecta en la red y permitir su trazabilidad. Así, el biometano podría ser adquirido como energía verde por los usuarios finales.

Pero, además, en aquellos países donde hay mayor penetración del biometano aplicado a la movilidad se han implantado diversos sistemas de ayudas e incentivos. Como resultado de estas políticas, a día de hoy, “en Europa ya hay 420 estaciones de GNC abiertas al público que suministran 100% biometano y el 16% del gas natural que se utiliza en transporte en Europa es de origen renovable”, aseguró Andrea Gerini, secretario general de NGVA Europe, la asociación europea del gas natural para la movilidad. Por su parte, Anders Mathiesson, representante de la European Biogas Association (EBA), explicó que “en Suecia el 90% del gas destinado al transporte es de origen renovable; de hecho, los autobuses de 50 ciudades suecas se mueven con biometano”.

El uso del gas renovable como combustible en el transporte marítimo y terrestre permite reducir las emisiones globales y locales. En primer lugar, el biometano reduce las emisiones globales actuando como un sumidero de CO2, ya que su proceso de producción se basa en la captura del biogás que se emitiría de forma difusa durante la descomposición natural de la materia orgánica. Por este motivo, según Andrea Gerini, es fundamental contabilizar las emisiones teniendo en cuenta todo el ciclo del combustible ('well-to-wheel') y no únicamente lo que se emite en el tubo de escape.

Además, al igual que el gas natural, reduce las emisiones locales puesto que elimina prácticamente las emisiones contaminantes que afectan a la calidad del aire y, por tanto, a la salud: elimina las partículas, el óxido de azufre y reduce un 85% los óxidos de nitrógeno. Sin embargo, en España el desarrollo del gas renovable se encuentra en un estado muy incipiente. Frente a las casi 600 plantas de biometano que existen en Europa, en nuestro país contamos sólo con una, a pesar de que tal y como explicó Francisco Repullo, presidente de la Asociación Española de Biogás (AEBIG), según un estudio de IDAE, el potencial de biometano de España es de 34TWh, lo que equivale al combustible necesario para propulsar cuatro millones de vehículos.