Ana Botella, la alcaldesa de Madrid, se suma al nuevo odio del gobierno francés hacia los motores diésel, detalla el periodista Jorge Palacios en su blog.

Así, la dirigente del Partido Popular se ha dirigido por escrito a tres Ministerios (Industria, Ambiente y Sanidad) para que, a su vez, se dirijan a la Comisión Europea para exigir que ésta obligue al sector automoción mayor rigor en los datos que facilita sobre las emisiones contaminantes de los vehículos que fabrican y en especial los propulsados por motores diésel.

 

En esas cartas, el Ayuntamiento madrileño se suma a la petición que ya han remitido algunas de las 60 ciudades de la red Eurocities, a la que se encuentra adherida Madrid, para que se establezca una nueva normativa sobre limitación de emisiones contaminantes más exigente que la actual Euro 6.

La queja de Botella se centra fundamentalmente en la emisión de NO2, uno de los óxidos de nitrógeno que quedan englobados en la habitual referencia NOx, cuyo nivel es, al parecer, el único que la capital de España tiene dificultades para cumplir.