El Salón del Automóvil de Madrid cerró el pasado 25 de mayo con un nuevo formato comercial que se reveló como un escaparate de extraordinario atractivo para el público y una eficaz herramienta para dinamizar las ventas.

Así lo demuestra la afluencia de 264.000 visitantes en tan sólo cinco días - de martes a domingo - y el alto índice de satisfacción de las marcas participantes, con los resultados obtenidos y la respuesta del certamen a sus expectativas de negocio.

En este sentido, el elevado nivel de visitantes con intención y capacidad de compra favoreció una importante actividad en el salón, en el que se vendieron más de 1.000 unidades, una cifra que, a falta de contabilizar las operaciones pendientes de cierre, se estima que aumentará hasta los 1.500 vehículos.

Por otra parte, la importante concentración de 28 marcas reunidas en torno al Salón del Automóvil, con la participación directa de Dacia, Hyundai, Infiniti, Jeep, Kia, Lexus, Mazda, Mercedes-Benz, Nissan, Peugeot, Renault, Smart, Suzuki, Toyota y Volvo, además de Abarth, Alfa Romeo, Fiat, Fiat Profesional, Honda, Jaguar, Land Rover, Lancia y Opel (a través de sus redes de concesionarios), Maserati, Ferrari, Lamborghini y Ducati, como marcas representadas, permitieron conocer la mejor oferta del mercado y beneficiarse de los descuentos y condiciones especiales.

Los visitantes asimismo tuvieron la oportunidad de probar los vehículos y disfrutar de la gran variedad de actividades, ligadas al mundo del  motor, especialmente programadas para mantener la pasión y la emoción que transmite el automóvil.

También los profesionales valoraron muy positivamente las jornadas y reuniones sectoriales celebradas en el marco del certamen. Entre ellas, el XXIII Congreso de Faconauto, con la asistencia de más de 500 concesionarios, que confirmaron la lenta recuperación del sector de la distribución y reparación de vehículos.

En este sentido, Faconauto anunció que los concesionarios volvieron a crear empleo neto en 2013, rompiendo una racha de cinco años muy negativos en los que se destruyeron 50.000 puestos de trabajo. De igual forma, la patronal prevé cerrar el año con 840.000 matriculaciones, lo que hará que las redes de distribución acaben este ejercicio con rentabilidad positiva.