Las Navidades son, en muchos casos, sinónimo de actividad frenética: las agendas se llenan de eventos y reencuentros a los que asistir, 'obligaciones' que se unen a las actividades propias de esta época. En estas situaciones nuestra actitud al volante y estado de las carreteras es muy diferente al resto del año. Para evitar 'sustos', Arval te proporciona unos sencillos consejos para que todo sea mucho más llevadero.

 

Traslados, compras, viajes... prepáralos de forma escalonada y planificar los desplazamientos que en estas fechas se multiplican. Viajar al encuentro de familiares y amigos, buscar las mejores opciones de compras... las calles y carreteras se llenan de actividad y también de retenciones.

Recuerda que las prisas y las urgencias son malas consejeras. Si te ves inmerso en una de estas situaciones, no pierdas la calma, mantente en tu carril, evita los zigzagueos entre coches o acelerones.

En esta época del año anochece más temprano y hay que extremar la prudencia, así que al conducir de noche presta especial atención al estado de las carreteras y a los cambios meteorológicos. El viento, la lluvia y el hielo son factores que no debes pasar por alto.

Por otra parte, en Navidades los niños no tienen colegio y disfrutamos de más tiempo con ellos. Al coche con "toda la tropa" para compartir actividades propias de estas fechas como la entrega de la carta a los Reyes. Ociosos y más nerviosos de lo normal ante la expectación de los regalos, los más pequeños pueden poner en jaque tu atención al volante.

Por eso, es importante que vayan bien acoplados a sus sillitas y entretenidos durante los trayectos con música, videos o juegos... En caso necesario, si el desplazamiento es largo, recuerda que es conveniente parar al menos una vez cada hora y media para que niños y mayores puedan moverse y descansar un poco.