Con un presupuesto de ocho millones de euros, el proyecto europeo consistirá en el desarrollo de celdas de batería de litio-azufre de alta densidad energética con electrolitos híbridos no inflamables de estado sólido, resolviendo los cuellos de botella en la fabricación de baterías, reduciendo los tiempos de carga, peso y el costo, sin olvidar las mejoras en materia de seguridad, informa Faconauto.

Con las baterías de litio-azufre, se pretende reducir el coste en polución en la fabricación de baterías, con un componente de azufre que les permite ser mucho más baratos que las de iones de litio. Pero el azufre plantea una corta vida útil como gran inconveniente, lo que hace que pierdan gran parte de su capacidad cada vez que se recargan.

“Para lograr esta mejora, los investigadores primero identificaron un nuevo mecanismo que causa la disminución de la capacidad de las baterías litio-azufre después del ciclo”, explica la revista científica Phys.org. “Para que una batería de litio-azufre se recargue con éxito, el sulfuro de litio en el cátodo debe estar unido a la superficie del cátodo; en este caso, la superficie interna de la nanofibra de carbono hueca que la encapsula. Esta unión crea un buen contacto eléctrico para permitir el flujo de carga”.

Pero, según Phys.org, “los investigadores descubrieron que, durante el proceso de descarga, el sulfuro de litio se separa del carbono, lo que provoca una pérdida de contacto eléctrico que impide que la batería se recargue por completo”.

La Unión Europea afirma buscar una “revolución de las baterías” tradicionales y asegurarse la trazabilidad de los materiales, que ya encuentran como competidores las baterías en estado sólido, el litio-sulfuro, el calcio, el aluminio-aire, el sodio, los iones de fluoruro o incluso en yacimientos volcánicos.