El ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, estima que “la industria automovilística francesa ha deslocalizado demasiado” y debe echarse atrás. La repatriación de la producción debe ser “la contrapartida” a las ayudas que el Estado les conceda para superar la presente coyuntura. Así lo declara en una entrevista con la cadena BFM Business, recogida por La Vanguardia, en la que analiza la delicada situación del sector del automóvil, con los grupos Renault y PSA en serias dificultades ante el desplome de las ventas en todo el mundo.

Le Maire se refiere a la transición energética y, en concreto, al proyecto franco-alemán para desarrollar baterías eléctricas. “Si se dice a los constructores que estamos dispuestos a ayudaros, que estamos dispuestos, por ejemplo, a mejorar las primas por la conversión, que estamos dispuestos a ver qué puede mejorar vuestra competitividad en los centros de producción franceses, la contrapartida deber ser ¿qué relocalizaciones estáis planeando?”. Según Le Maire, sólo un planteamiento así garantizará un sector fuerte en Francia a largo plazo.

El pasado mes de abril, el grupo PSA (Peugeot, Citroën, DS y Opel) vio caer un 84,3% la matriculación de sus vehículos particulares, mientras que en el caso de Renault el descenso ha sido del 83,8%.

Después de la crisis financiera de 2008, Francia perdió su segunda posición como productor de automóviles en Europa, por detrás de Alemania, y el balance comercial francés en productos de automoción es deficitario. De las palabras de Le Maire se deduce la voluntad de que la actual crisis por la Covid-19 produzca un efecto contrario.