Los tiempos de reparación o la llegada en plazo de las piezas para solucionar una avería traen de cabeza a muchos profesionales del taller que, ante la presión de los clientes, no saben cómo justificar la demora en la entrega del vehículo.

Para resolver estas y otras cuestiones frecuentes, la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam) explica en sus boletines jurídicos mensuales qué debe hacer cualquier agente del sector para actuar dentro de la ley y hacer prevalecer sus derechos y los del consumidor final.

La ley establece que la entrega de un vehículo para reparar debe hacerse siempre en un "plazo razonable", ya que si esto no ocurre el cliente puede optar por una rebaja del precio o la resolución del contrato. No obstante, la normativa de Consumo no especifica cuánto es ese tiempo.

Por ello, Ganvam, en colaboración con el INC (Instituto Nacional de Consumo) y todas las comunidades autónomas, consensuó en el modelo de contrato de compraventa de un vehículo de ocasión la recomendación de que ese plazo razonable no sea superior a veinte días. A estos veinte días, por supuesto, hay que descontar aquellos que el proveedor tarda en poner a disposición del taller las piezas solicitadas.

De ahí que desde la patronal recomienden en todo momento que los talleres puedan acreditar cuándo solicitaron las piezas y cuándo éstas fueron recibidas, algo que deberá hacer con documentos como la solicitud de pedido o el albarán de entrega para no dejar nada al azar.

En el caso de que la reparación se extienda más allá de este plazo y no se pueda acreditar el tiempo que se ha estado a la espera de las piezas, el cliente estará en su derecho de pedir la resolución del contrato, pudiendo además reclamar una indemnización por daños y perjuicios por el tiempo que no pudo usar el vehículo, o incluso demandar por incumplimiento contractual en relación con la efectividad de la garantía.