La productividad y competitividad de las fábricas europeas de automoción posicionan a la Unión Europea como uno de los principales motores de esta industria a nivel mundial. Sin embargo, las ventas de automóviles y vehículos comerciales sumarán en 2013 otro año de bajadas en el Viejo Continente, según se desprende de las previsiones del último informe sectorial de Crédito y Caución. Las estimaciones de la industria hasta agosto sitúan el retroceso interanual por encima del 5%.

Francia, con una producción un 39% inferior a los niveles previos a la crisis y márgenes cada vez más ajustados, es uno de los mayores exponentes de los problemas que afronta la industria. Aunque los niveles patrimoniales de las grandes empresas del sector siguen siendo elevados, el comportamiento en pagos y los niveles de insolvencia a lo largo de la cadena de subcontratación está empeorando.

Las empresas de distribución final también presentan crecientes de solvencia y liquidez. Bélgica es otro ejemplo de esta tendencia, tras registrar dos buenos años en 2010 y 2011 impulsados por el programa gubernamental Eco-bonus. El fin de los estímulos públicos ha provocado una caída de las ventas, el anuncio del cierre de plantas de producción y el deterioro del buen comportamiento en pagos histórico que mantenía el sector, tendencia que continuará en 2014.

Otros países están reaccionando mejor a la contracción de la demanda en los mercados europeos, buscando nuevos destinos de exportación. Es el caso de Italia, donde los fabricantes que han abierto cartera fuera de la Unión Europea presentan un comportamiento en pagos mucho más robusto.

Sin duda, el mejor ejemplo es Alemania, que ha compensado la caída del 13% de sus exportaciones comunitarias con crecimientos del 6% en Asia y del 19% en Estados Unidos. La industria alemana está aumentando su capacidad de resistencia en un mercado global a la baja, gracias a contratos de trabajo flexibles y la mejora de los costes de producción.

Este mal comportamiento de los mercados europeos afecta también a la industria española que, no obstante, registró en octubre un signo esperanzador: el fuerte crecimiento de la matriculación de vehículos situaba, por primera vez en lo que va de año, el crecimiento del mercado doméstico en positivo.

En ese sentido, el comportamiento del Reino Unido es la gran excepción. Aunque cuatro de cada cinco vehículos producidos en las islas están destinados a la exportación, lo cierto es que la producción destinada al mercado británico ha crecido un 24% en 2013, compensando sobradamente la caída en Europa.