La nueva Unidad de 'Industrias de la Automoción y de la Movilidad', dependiente de la Dirección General de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes de la Unión Europea, retrasará hasta el primer trimestre de 2016 el anunciado informe sobre el funcionamiento del sistema de acceso a la información necesaria para el mantenimiento y reparación de vehículos, comunicó esta misma semana la jefe de Unidad, Joanna Szychowska, a Ramón Marcos, presidente de Conepa, Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción.

 

A comienzos del presente año, la entonces unidad competente informó a Conepa que tenía prevista la presentación de su informe al Parlamento Europeo y al Consejo para finales del primer semestre de 2015.

Transcurrido ese plazo sin novedades al respecto, Conepa se dirigió a sus interlocutores en la Unión Europea para interesarse por el estado del asunto. El departamento competente, por su parte, confirmó que continúa los trabajos de investigación y espera tener redactadas sus conclusiones antes de que acabe marzo del próximo año.

Conepa aprovechó su contacto con Bruselas para interesarse también por el estado de los trabajos puestos en marcha por CEN/CENELEC (comités europeos de normalización) para la determinación de los estándares y procesos que establecerán un marco común de funcionamiento de los nuevos dispositivos telemáticos en el sector de automoción.

Desde la Unidad competente han confirmado que CEN/CENELEC está trabajando en dicho ámbito y que, desde el organismo competente, se están supervisando sus tareas "con gran atención".

"A primeros de noviembre tendrá lugar una reunión con los miembros del comité competente (CEN/TC 301) para evaluar los avances conseguidos hasta el momento. En función de dicho análisis estaremos en disposición de determinar los plazos realistas de publicación de los estándares",expuso Szychowska al máximo dirigente de Conepa.

Los contactos entre la Unión Europea y Conepa en los dos ámbitos se iniciaron a comienzos de este año a raíz de que la federación española de asociaciones de talleres hiciera llegar a las autoridades europeas una doble preocupación: las consecuencias de la conectividad vehículo-conductor-terceros en el mercado de la posventa, sobre todo en lo referente a posibles trabas para la libre elección de taller por parte de los automovilistas; y las barreras de acceso a la información técnica que podrían surgir vinculadas a esas mismas tecnologías.