Durante el tercer trimestre de 2014 se registraron entorno a 1.200 nuevos procesos concursales, según el seguimiento de las insolvencias judiciales en España, que realiza el Área de Administración de Riesgos de Crédito y Caución a partir de los datos publicados en el Boletín Oficial del Estado.

El dato supone una caída interanual del 30% en el acumulado de 2014. Esta caída de los niveles de concursalidad, todavía muy lejos de los niveles previos a la crisis, se reproduce en todos los sectores económicos y comunidades autónomas, excepto Asturias.

 

Remarquemos que en el conjunto de 2013 el número de procesos concursales se situó muy cerca de los 10.000, un dato que marcó el máximo histórico en España. No obstante, el cuarto trimestre ya mostró un mejor comportamiento que los tres anteriores, situándose en valores próximos al crecimiento cero.

Las cifras de este presente 2014 confirman una mejoría impulsada por la recuperación económica de la economía española, más intensa que la de otros mercados periféricos de la Eurozona.

Las quiebras empresariales han reflejado fielmente las condiciones económicas desde 2008, con importantes incrementos interanuales del 100% ese mismo 2008 y del 50% en 2009. Tras un descenso interanual en 2010, las quiebras volvieron a aumentar en 2011, 2012 y 2013, debido principalmente a la caída de la demanda interna y a la elevada presión general sobre la liquidez de las empresas, por sus limitadas opciones de financiación externa.

Tras el descenso de 2014, la evolución de las insolvencias en 2015 dependerá de la solidez de los mecanismos que están impulsando la recuperación económica, que no son ajenos a la evolución de los mercados de nuestro entorno.

De acuerdo con las previsiones de Crédito y Caución, esta mejora de la concursalidad se mantendrá en el cuarto trimestre. La aseguradora augura sin cambios sus previsiones de primavera, donde estimaba que el número de concursos cierre 2014 por debajo de los 7.000 casos. La previsible mejora del acceso empresarial a la financiación aceleraría la mejoría de este indicador.

Aunque en 2015 se mantenga la tendencia de mejora iniciada hace cuatro trimestres, no parece probable que la concursalidad en España logre retornar fácilmente a los niveles anteriores a la crisis, donde lo habitual era registrar un millar de casos anuales.

Los niveles de insolvencia plantearán en los próximos años muchas dificultades para la actividad comercial. Se trata de un nuevo entorno, más global y complejo, donde el aseguramiento de las operaciones comerciales es una alternativa estratégica para las empresas.