La conducción autónoma encabezó la agenda en la conferencia internacional crash.tech, organizada por TÜV SÜD Academy y Technische Hochschule Ingolstadt (THI). Durante dos días, 160 expertos de la industria automotriz, el mundo de la investigación, las compañías de seguros y las autoridades oficiales discutieron posibles vías para mejorar la seguridad vial.

“Si queremos que la conducción automatizada tenga una amplia aceptación y nos demos cuenta de sus ventajas para la seguridad, necesitamos preparar a los consumidores gradualmente para esta tecnología innovadora”, destacó Udo Steininger, de TÜV SÜD. El físico también abogó por pruebas intensivas virtuales de los sistemas antes de lanzarlos al mercado, además de “demostrarle a los gobiernos y al público que el aumento esperado de la seguridad realmente tendrá lugar”.

Algunos de los conferenciantes lamentaron el estancamiento de las cifras de accidentes de tráfico y muertes en carretera en Europa. Uno de ellos fue el profesor Lothar Wech, de THI, quien, sin embargo, también subrayó logros previos basados en el progreso tecnológico. Está convencido de que, sin una conducción asistida y automatizada, no podría mejorarse la seguridad vial. “Necesitamos algo más que innovaciones tecnológicas a bordo de los vehículos, también necesitamos integrar personas e infraestructura”, señaló el presidente de la conferencia.

Otras presentaciones abordaron los especiales desafíos que implica el envejecimiento de la población. Uno de cada tres accidentes de tráfico es sufrido por alguien mayor de 65 años, aunque este grupo de edad representa sólo el 10% de los usuarios de la carretera. Es particularmente alarmante el porcentaje de mayores de 75 años entre los usuarios de pedelec (bicicletas asistidas por motor eléctrico) que mueren en accidentes de tráfico, que subió hasta un 69% en 2017. Según los expertos, los sistemas de asistencia y restricción del conductor, especialmente diseñados para personas mayores, pueden ser útiles en contrarrestar los peligros potenciales.

En general, los expertos creen que muchas otras mejoras tecnológicas aún son posibles más allá de la conducción automatizada. Uno de los participantes, por ejemplo, presentó un sistema que reconoce de manera fiable cuándo un accidente es inevitable y responde asegurando la activación temprana de los tensores del cinturón de seguridad y de los airbags. Las consecuencias cada vez más graves de los accidentes de tráfico que involucran camiones pueden contrarrestarse con sistemas automáticos de frenado de emergencia y asistentes para el mantenimiento de carriles e intersección, así como dispositivos de protección trasera contra rozamientos optimizados (RUPD). Varios oradores de la conferencia se mostraron a favor de eliminar la opción de que los conductores pudieran desactivar los sistemas automáticos de frenado de emergencia.

En definitiva, los profesionales todavía ven oportunidades interesantes en el progreso tecnológico, mostrando su acuerdo en que dentro de 20 años las conferencias como crash.tech y los accidentes de tráfico aún existirán y describieron como de gran utilidad la adopción de un enfoque integrado. Los profesores Klaus Langwieder y Lothar Wech, expertos en la investigación de accidentes, se pronunciaron a favor de volver a examinar la separación tradicional entre seguridad activa y pasiva, y propusieron el nuevo concepto de “seguridad integral”.