La venta de la empresa a consecuencia de los problemas sucesorios es cada vez mayor, explica el socio responsable del área de Corporate Finance de EFE&ENE Multifamily Office, José María de Hevia, para quien se trata de una cuestión cultural. “Antes, los intereses de los hijos, por cuestiones culturales solían coincidir más con los de los padres. Lo normal era que el hijo tomara las riendas del negocio familiar cuando el padre ya no podía. Eso ha cambiado, los intereses de los hijos raras veces coinciden con los de los padres, por tanto la venta por este motivo es cada vez mayor”.

A este hándicap contribuye la presión fiscal, según el asesor financiero, puesto que si una empresa deja de ser considerada familia para efectos sucesorios esto puede tener consecuencias a considerar, o lo que es lo mismo, una carga impositiva importante. Es decir, perdería su exención en el Impuesto sobre el Patrimonio y la reducción en la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que varía según cada comunidad autónoma.

Otro factor clave en la evolución de la empresa familiar es la tendencia creciente a la concentración en muchos sectores, por un motivo simple: el crecimiento de las grandes compañías gracias a la compra. En opinión de Hevia, “las empresas medianas y pequeñas aprendieron durante la crisis que, además de orgánicamente, pueden crecer vía adquisiciones y se han lanzado a comprar para ganar tamaño y ser así más competitivas y menos vulnerables. Por este motivo se están llevando a cabo muchas transacciones”.

Respecto del escenario macroeconómico y su influencia en las operaciones corporativas, José María de Hevia remite al actual entorno de tipos cero. El dinero no sabe dónde ir, matiza, “y sale de los bancos y los fondos buscando destinos rentables. En este contexto las empresas pueden ser destinos rentables, claro”.

Por último, el experto destaca el rasgo más característico de la empresa familiar en la actualidad: su gran interés por la profesionalización como garantía de futuro.

En España, y según datos del Instituto de la Empresa Familiar, estas compañías suponen el 89% sobre el total de las empresas. Son 1,1 millones de unidades, constituyendo el mayor generador de empleo de España: 6,58 millones de puestos de trabajo.