La conocida como operación 'Clau Anglesa', iniciada hace casi dos años en la Comunidad Valenciana, ha provocado el cierre de casi 350 talleres ilegales, indicaron fuentes de la Conselleria de Gobernación.

 

La aparición de estos centros de reparación ilícitos se enmarca en la crisis económica. Como consecuencia de estos problemas financieros, los propietarios de algunos coches viejos, sin posibilidad de cambiarlos o de asumir las reparaciones de calidad en los talleres legales, buscan la solución en los talleres clandestinos.

"Nos hemos llegado a encontrar algunos espacios con hasta 30 vehículos en espera", ilustra el inspector del Grupo de Medio Ambiente de la Policía Autonómica, Luis Martínez Curto, que recuerda que los clientes se exponen a reparaciones sin garantía, con piezas de recambio procedentes de desguace que pueden fallar en cualquier momento o provocar accidentes.

Los 'piratas' de la mecánica suelen ser extrabajadores de talleres o simples aficionados que, una vez reunido un espacio más o menos discreto, algunas herramientas y máquinaria, se ponen manos a la obra, sin licencia de actividad y sin registro del negocio, cobrando en negro y deshaciéndose de residuos en lugares inapropiados.

De la misma forma, también eluden los requisitos legales en la contratación de ayudantes o empleados, con salarios lamentables y condiciones de trabajo peligrosas. En las más de 2.000 inspecciones, los policías se han encontrado con casos especialmente graves: elevadores de coches a la intemperie en el jardín de una vivienda, cuñas para ruedas apoyadas en terrenos inesatables, instalaciones eléctricas saturadas y con riesgo de electrocución...