A nivel mundial se estima una distribución bastante equitativa de la fabricación entre vehículos eléctricos de batería (30%), híbridos (25%), vehículos eléctricos de pila de combustible (23%) y motores de combustión interna (23%) para 2040. Según lo manifestado por los consumidores a nivel global en el informe de KPMG, los híbridos representan la elección número uno como próximo automóvil, seguidos muy de cerca por los de combustión interna, mientras que se muestran menos interesados que en ediciones anteriores en los vehículos de batería y en los de pila de combustible.

En un momento de reestructuración de la industria automovilística, la conectividad y la digitalización son las principales tendencias para los directivos del sector. La encuesta evidencia un cambio en la industria: las empresas deben continuar invirtiendo y reforzando sus funciones tradicionales, pero estableciendo una clara estrategia de posicionamiento ante las nuevas demandas del consumidor en materia de conectividad y digitalización.

Sin embargo, los resultados muestran que la mayoría de los directivos no creen que la rentabilidad de sus empresas vaya a decrecer. Desde KPMG advierten que los fabricantes de automóviles se enfrentarán a unas condiciones más exigentes y una contracción de los mercados globales para las cuales deben prepararse.

Para Begoña Cristeto, socia de KPMG en España, “estamos ante una nueva tormenta perfecta, que sitúa a la industria de automoción ante retos complejos y que obligarán, a diferencia de lo ocurrido en el pasado, a incorporar nuevas capacidades fuera de sus competencias tradicionales, para responder a las demandas de nuevos servicios de un consumidor más exigente. No obstante, el sector en España, cuenta con experiencia contrastada y ejecutivos cualificados que han trabajado intensamente para hacer de esta industria un sector competitivo en escenarios adversos y globales y está ya trabajando para posicionarse en este nuevo ecosistema de movilidad. La clave, que determinará en buena parte los resultados será la capacidad para incorporar estos cambios a la velocidad que el entorno va a requerir y con la diversidad que cada entorno local va a exigir”.

De esta encuesta realizada a casi 1.000 directivos de los sectores del automóvil y la tecnología, y aproximadamente 2.000 consumidores de todas partes del mundo, también se obtienen otras conclusiones:

  • La industria de automoción dependerá más que nunca de las decisiones políticas y las regulaciones, después de décadas en las que la agenda tecnológica ha venido marcada por las compañías.
  • Ante la diversidad de opciones tecnológicas existentes, los países, en general, desarrollarán en mayor medida aquellas tecnologías relacionadas con sus recursos disponibles, creando así un ecosistema global diverso. Así, se espera que Estados Unidos se centre en los motores de combustión interna, mientras que China domine el mercado de la e-movilidad.
  • El canal minorista también está afrontando una transformación decisiva. Según la opinión de los encuestados, el número de concesionarios se reducirá o se concentrará en un 30-50% hasta 2025.
  • Ninguna de las marcas dominará la cadena de valor en solitario, aumentando la disposición a cooperar entre ellas en el futuro.
  • Los vehículos eléctricos de batería superan a los vehículos eléctricos de pila de combustible, que serán los que según los fabricantes esperan crecer más este año.

Toyota es citada por los directivos como la marca mejor posicionada para el futuro, seguida de BMW y Tesla

Según Dieter Becker, responsable global de Automoción en KPMG, la industria automovilística tendrá que acostumbrarse a salir de su zona de confort durante este periodo de cambio. "No existe una única respuesta global; actualmente la industria está funcionando como un grupo de islas conectadas, pero diferenciadas. Dichas entidades cambiarán, se fusionarán y se transformarán a medida que la industria avance en la revolución tecnológica. En particular, KPMG aprecia esta incertidumbre en el ámbito de los nuevos negocios que surgirán con la incorporación de las nuevas tecnologías digitales al sector de automoción. La mayoría de OEM encuestados creen ser capaces de gestionar una plataforma de servicios más amplia para ofrecer estas nuevas capacidades. En este punto, KPMG considera, sin embargo, que las empresas tradicionales, basadas en activos, tendrán que afrontar retos que les supondrán una mayor complejidad para competir con gigantes tecnológicos por las oportunidades de movilidad basadas en la incorporación de nuevos servicios”.

Por otro lado, un 77% de los directivos está convencido de que aunque los OEM han venido asumiendo la responsabilidad de la agenda tecnológica en las últimas décadas, esa función está siendo hoy dirigida por el regulador cuyos requerimientos de sostenibilidad establecerán las condiciones para el futuro. Dieter Becker señala que “las políticas industriales en Asia y Estados Unidos están aparentemente mucho más avanzadas que en Europa. El 83% de los directivos chinos y el 81% de los estadounidenses opinan que su país cuenta con políticas claras en la industria de la automoción, mientras que en Europa Occidental, tan sólo la mitad de los CEO tienen esa misma confianza”.

Asimismo, las expectativas de un ecosistema conjunto de movilidad y logística están aumentando: un 60% de los directivos coinciden en que en el futuro dejaremos de diferenciar entre transporte de personas y de mercancías. Dato significativo porque se trata del porcentaje más alto que se manifiesta en este sentido a esta pregunta desde el inicio de la encuesta. Para Dieter Becker, una cosa está clara: ninguna empresa va a ser capaz de gestionarlo sola. “Los directivos se están concienciando, el 83% de ellos asume que con el surgimiento de nuevos modelos, las empresas deberán replantearse la necesidad de cooperación para crear un ecosistema de movilidad. La empresa que ofrezca la mejor experiencia de cliente para personas y mercancías probablemente será la propietaria de la plataforma”.