La Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios (Ganvam) opina que la normativa aprobada en Consejo de Ministros por la que se regula la instalación de puntos de recarga en viviendas, aparcamientos y vía pública contribuirá a salvar uno de los principales escollos con los que se encuentra la movilidad eléctrica.

 

De hecho, y partiendo de los datos de ventas del año, sólo se matriculan de media unos 80 vehículos eléctricos puros al mes, lo que pone de manifiesto que esta tecnología supone todavía una demanda residual, representando únicamente el 0,1% de las matriculaciones totales.

Sin embargo, los vendedores están convencidos que para hacer despegar definitivamente la llamada "movilidad sostenible", no basta sólo con la implantación de un poste por cada nueva vivienda unifamiliar o por cada cuarenta plazas de parking púbico, sino que es necesario solventar otros obstáculos y seguir incentivando la compra de estos vehículos con ayudas, como las del Plan Movele recientemente agotado.

Si bien es cierto que por su bajo coste por kilómetro estamos ante la opción de movilidad urbana más barata que existe - apenas 1,5 euros por cada 100 kilómetros -, para que el eléctrico se convierta en una opción de compra masiva todavía hay que superar barreras como la poca autonomía o la excesiva duración del tiempo de recarga, principal caballo de batalla para el 46% de las empresas, según datos del Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO) de Arval.

En palabras del presidente de Ganvam, Juan Antonio Sánchez Torres, "si se superan estas trabas, las grandes empresas y el sector público se fijarán en esta tecnología, actuando como verdaderos motores del despegue del coche eléctrico".